La llegada de cazas F-22 Raptor a Israel refuerza los mensajes de disuasión antes de las conversaciones de Ginebra

Según informó el periódico Yedioth Ahronoth citando fuentes de seguridad, el despliegue de los cazas furtivos se enmarca en el refuerzo de la disuasión y la presión política, antes de una ronda de conversaciones esperadas en Ginebra, manteniendo la opción de una acción militar si se emite una decisión del presidente estadounidense Donald Trump.
Un mensaje militar en un momento negociador
Las fuentes consideran que el anuncio de la llegada de los aviones días antes de las conversaciones no es un detalle trivial, sino que lleva claras connotaciones políticas, indicando que la coordinación entre Estados Unidos e Israel ha alcanzado un nivel avanzado en relación con cualquier escenario potencial contra Teherán.
El despliegue de este modelo avanzado en Israel es un paso inusual, ya que rara vez aterrizan cazas F-22 fuera de las bases estadounidenses, especialmente dado que su exportación está legalmente prohibida, a diferencia de los cazas F-35 Lightning II que han sido vendidos a varios aliados.
Capacidades de superioridad aérea y alto costo
El F-22 entró en servicio a principios de la década de 1990 como un caza de superioridad aérea, antes de expandir sus misiones para incluir ataques terrestres, guerra electrónica y reconocimiento. Su costo supera los 200 millones de dólares por unidad, lo que hace que su despliegue sea un indicador de seriedad en los preparativos.
El caza registró sus primeras operaciones de combate en 2014 contra el grupo terrorista “ISIS”, y volvió a destacar en 2023 tras derribar un globo chino sobre el océano Atlántico.
Amplio despliegue aéreo y naval
El despliegue de los aviones coincide con una fuerte presencia militar estadounidense en la región, que incluye cientos de cazas y aviones de apoyo, además de dos grupos de portaaviones, entre ellos el portaaviones USS Abraham Lincoln, lo que indica una preparación operativa de múltiples niveles.
Entre los mensajes de disuasión y las exigencias de negociación, este despliegue militar coloca a la región en una etapa delicada, donde las consideraciones políticas se cruzan con escenarios de posible escalada.