Europa bajo presión del "terrorismo digital": cómo utiliza ISIS la inteligencia artificial para reclutar y planificar

De la revista de propaganda a las pruebas de inteligencia artificial
La revista Politico reveló que las últimas ediciones de la revista "Voz de Khorasan", vinculada a la rama de ISIS en Khorasan, incluían instrucciones detalladas sobre el uso de chatbots de inteligencia artificial, con advertencias sobre la privacidad y la no subida de archivos sensibles.
Según PBS News y la Agencia Associated Press, los partidarios del grupo alentaron el uso de estas herramientas para expandir el reclutamiento y la propaganda, mientras que un informe del Centro Soufan (diciembre de 2025) indicó que "ISIS Khorasan" lidera las pruebas digitales para mejorar la difusión mediática.
El Instituto GNET británico también documentó el lanzamiento de un programa de noticias virtual con inteligencia artificial que imita a presentadores reales, para dar credibilidad formal a los mensajes de propaganda.
El campo de Al-Hol.. una fuente de preocupación de seguridad renovada
Las preocupaciones digitales se cruzan con la realidad en el campo de Al-Hol, en la provincia de Hasaka, donde Reuters reportó la fuga de entre 15,000 y 20,000 detenidos durante una ola de caos, según un memorando interno europeo.
Human Rights Watch confirmó que este vacío de seguridad permitió la fuga de elementos sospechosos de pertenecer al grupo, lo que plantea riesgos de trata de personas y re-reclutamiento, especialmente tras la transferencia del control del campo al gobierno sirio a principios de 2026, en medio de una evaluación europea que indica la limitada capacidad de Damasco para gestionar estas instalaciones.
Enfrentamiento doble para la seguridad europea
Los expertos en seguridad coinciden en que la amenaza se manifiesta en:
el aspecto digital: propaganda traducida rápidamente y reclutamiento en línea.
el aspecto de campo: explotación de la vulnerabilidad de los campos y las condiciones económicas y humanitarias de los detenidos.
Este panorama obliga a Europa a reforzar las estrategias de seguridad, monitorear los desarrollos digitales y reconsiderar la gestión de los campos y la cooperación internacional, para que la lucha contra el terrorismo no sea solo en el terreno, sino también en el espacio de los algoritmos y la tecnología.