Intervenciones de seguridad interrumpen la transmisión de series de Ramadán en Libia: polémica y tensión

La escena artística en Libia vive un estado de intensa tensión con el inicio de la transmisión de las series del mes de Ramadán, donde estas obras han sido objeto de intervenciones de seguridad sin precedentes, que han suscitado acusaciones de que las series menoscaban a las instituciones oficiales y a las figuras públicas.
Estas intervenciones han desatado un amplio debate sobre los límites de la libertad de expresión en el ámbito artístico y la relación entre el poder y la creatividad.
En un desarrollo inesperado, las fuerzas de seguridad en la ciudad de Bengasi arrestaron al artista Faraj Abdul Karim tras su aparición en una escena dramática controvertida en la serie "Hedrazi 13".
Esta escena, considerada ofensiva para los elementos de seguridad y el Ministerio del Interior, provocó una gran indignación, y se suspendió la transmisión de la serie.
La entrega también incluyó críticas a la situación de vida en la ciudad, lo que llevó a las autoridades a tomar medidas contra la obra artística, lo que resultó en la retirada definitiva de Abdul Karim del arte tras su liberación, lo que generó una ola de simpatía y críticas dentro de los círculos artísticos y de derechos humanos.
En otra serie, "Déjate de hablar", el equipo de trabajo fue objeto de presión por parte del aparato de seguridad interna en Ajdabiya, donde se vieron obligados a firmar compromisos tras ser acusados de menospreciar al Ministerio del Interior.
La serie fue suspendida por razones que muchos defensores de derechos humanos y artistas describieron como una violación de la libertad de expresión y del trabajo artístico, especialmente durante el mes de Ramadán, que se considera el pico de la actividad artística y mediática en el país.
El relator de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en Libia, Ahmed Hamza, criticó estas medidas, calificándolas de arbitrarias, y enfatizó que restringir la libertad de opinión y expresión no tiene justificación.
Dijo que las críticas dirigidas a las autoridades deben ser tratadas como un derecho legítimo que no debe ser penalizado por la ley, considerando que estas intervenciones representan una violación de los derechos humanos.
En este contexto, el sindicato de profesiones representativas en Bengasi afirmó que lo que le ocurrió a Faraj Abdul Karim fue debido a una escena dramática, y pidió la necesidad de entender el contexto artístico de la obra en lugar de interpretarlo de manera selectiva.
También reaccionó a estos eventos el escritor y novelista Mansour Bushnaf, quien criticó fuertemente las acciones de seguridad y los arrestos, considerando que esto limita la creatividad artística.
Las series de Ramadán en Libia tienen un gran seguimiento, y han comenzado a plantear cuestiones sociales y políticas sensibles a través de un lenguaje cómico, lo que las ha colocado en el centro de un conflicto entre la creatividad artística y la censura.
Estas cuestiones suscitan interrogantes sobre el futuro del arte en Libia y la capacidad de los artistas para expresar libremente los problemas de la sociedad, en medio de la creciente censura.
Al final, estas medidas de seguridad siguen siendo objeto de un amplio debate, entre quienes las ven como necesarias para proteger las instituciones y quienes las consideran una amenaza para la libertad de expresión y el derecho a la creatividad.