El amanecer calculado con precisión: el secreto científico detrás del asombroso fenómeno de Abu Simbel

Fechas fijas a través de los siglos
El fenómeno se repite dos veces al año, el 22 de febrero y el 22 de octubre, y se sugiere que su relación en el antiguo Egipto estaba vinculada a las temporadas de cosecha y siembra, indicando una conexión estrecha entre la arquitectura sagrada y el ciclo de vida agrícola a lo largo del Nilo.
La genialidad del diseño en la roca
El templo, esculpido a una profundidad de aproximadamente 60 metros en el corazón de la montaña, fue diseñado de tal manera que el ángulo del pasillo interno permite la entrada de los rayos del sol en solo dos días específicos. Esta precisión refleja un asombroso conocimiento del movimiento del sol y su trayectoria aparente a lo largo del año.
Cualquier error leve en los cálculos habría impedido que la luz alcanzara el “Santo de los Santos”, lo que revela un nivel avanzado de conocimiento astronómico e ingenieril de los antiguos egipcios.
Un mensaje de luz y símbolo
Los rayos atraviesan el Santo de los Santos para iluminar la estatua de Ramsés y las estatuas de los dioses, encabezadas por Amón Ra, mientras que la estatua de Ptah permanece en la sombra, en armonía con su simbolismo relacionado con el inframundo.
Con esta escena que se repite desde hace miles de años, se manifiesta la capacidad de la antigua civilización egipcia para emplear la ciencia y el símbolo en una obra arquitectónica que aún asombra al mundo hoy en día.