Grossi resuelve la controversia sobre la bomba nuclear iraní

El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica Rafael Grossi confirmó ayer martes, que no hay evidencia de que Irán esté trabajando en la fabricación de una bomba nuclear.
Sin embargo, advirtió al mismo tiempo que el stock de Irán de uranio enriquecido ha alcanzado niveles cercanos a los que podrían calificarlo para fabricar armas nucleares, considerando que privar a los inspectores internacionales de acceso completo a las instalaciones es motivo de gran preocupación.
Grossi dijo: "Si Irán no coopera con la agencia para resolver las cuestiones pendientes, la agencia no estará en posición de garantizar que el programa nuclear de Irán sea pacífico".
Las declaraciones de Grossi se produjeron tras el estallido de una campaña militar conjunta entre Israel y Estados Unidos contra Irán el pasado sábado, que se dio después del fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán.
Un día antes del estallido de la guerra, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, anunció que Irán había acordado renunciar a sus materiales enriquecidos, asegurando que no habría acumulación ni almacenamiento de uranio, y que el proceso de verificación se llevaría a cabo de manera completa.
A pesar de ello, el presidente estadounidense Donald Trump enfatizó que Irán no debe enriquecer uranio de ninguna manera, ni siquiera para fines civiles, diciendo a los periodistas tras una tercera ronda de negociaciones en Ginebra: "No quiero que Irán realice ningún enriquecimiento en absoluto, ni siquiera al 20%".
Es importante señalar que la campaña militar estadounidense-israelí que comenzó el pasado sábado incluyó el asesinato del líder supremo iraní Ali Khamenei, y aún continúa, mientras aumentan las preocupaciones internacionales sobre las repercusiones de la escalada militar en la región y el mundo.