Trump retrocede del ataque militar y deja abierta la puerta a negociaciones con Irán

En un momento en que los tambores de guerra parecían más cerca que nunca, el presidente estadounidense Donald Trump decidió dar un paso atrás, posponiendo un posible ataque militar contra Irán y abriendo espacio para lo que sus allegados describen como "la última oportunidad diplomática".
* Advertencia de una guerra larga
Según fuentes cercanas, el presidente del Estado Mayor Conjunto de EE. UU., el general Dan Keen, informó al presidente y a altos funcionarios que cualquier campaña militar contra Teherán podría conllevar riesgos graves, incluyendo la posibilidad de deslizarse hacia un conflicto prolongado y la pérdida de vidas estadounidenses.
Aunque Keen había sido un firme defensor de una acción anterior contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, esta vez mostró una mayor cautela.
Una de las fuentes lo describió como un "guerrero dudoso" en el tema iraní, dada la complejidad de la situación y la posibilidad de que el conflicto se amplíe.
Otra fuente enfatizó que Keen no se opone a la acción militar en principio, pero aborda con realismo las probabilidades de éxito y las consecuencias de cualquier ataque.
Un alto funcionario también negó que el jefe del Estado Mayor hubiera presentado una objeción directa, asegurando que ejecutará cualquier decisión que tome el presidente.
En las últimas semanas, Keen ha sido el único líder militar que ha proporcionado informes directos a Trump sobre Irán, lo que refleja su influencia en este delicado asunto.
* Círculo cerrado y decisiones cruciales
Según un funcionario estadounidense, Trump ha formado un círculo cerrado de asesores para estudiar las opciones disponibles respecto a Teherán, similar al mecanismo que utilizó anteriormente al considerar una acción contra Maduro.
Objetivo: Preparar alternativas que le den al presidente un margen de maniobra que equilibre la maximización de la influencia y la reducción de riesgos.
Por otro lado, el comandante del Comando Central de EE. UU. (Centcom), el almirante Brad Cooper, no fue invitado a las reuniones sobre el tema iraní, y no se ha reunido con el presidente desde el estallido de la crisis a principios de enero, según un alto funcionario de la administración.
* División dentro de la administración
El debate se intensifica en los niveles más altos de la administración estadounidense; mientras algunos informantes creen que Trump se estaba acercando a la opción de un ataque militar, una fuente confirmó que aceptó dar una oportunidad adicional a la vía diplomática, mientras que otra enfatizó que el presidente quiere agotar todas las opciones antes de tomar una decisión final.
Dentro del círculo cerrado, las posiciones varían; los enviados de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, están presionando fuertemente por la moderación y por dar a la diplomacia un mayor espacio, considerando que el tiempo podría fortalecer la posición negociadora de Washington.
Los dos hombres planean reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en Ginebra el jueves, en un intento de probar las oportunidades de avance político antes de cualquier escalada.
* Posturas cautelosas
El vicepresidente JD Vance también expresó su preocupación por verse arrastrado a un conflicto complicado,
no se opone de manera categórica al ataque, pero plantea serias preguntas sobre su costo y consecuencias, y espera que las conversaciones en Ginebra produzcan avances, a pesar de su pesimismo respecto a las posibilidades de llegar a un acuerdo.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio adoptó una postura intermedia; no presionó fuertemente por la opción militar, ni la rechazó abiertamente, a pesar de sus posturas tradicionalmente duras hacia Irán.
* Entre el ataque y la última oportunidad
Así se encuentra Washington en una encrucijada:
Una opción militar que conlleva riesgos de involucrarse en un enfrentamiento abierto, o un camino diplomático que podría ser la última oportunidad antes de la explosión.
Hasta ahora, Trump tiende a mantener todas las cartas sobre la mesa.
Sin embargo, la decisión de posponer el ataque y dar una oportunidad adicional al diálogo refleja un reconocimiento de que cualquier error en los cálculos podría abrir una puerta que sería difícil de cerrar en una región que no puede soportar una nueva guerra.