Tom Brack pide a Nuri al-Maliki que retire su candidatura a la presidencia del gobierno

En un desarrollo político notable que refleja la complejidad en torno a la formación del próximo gobierno iraquí, fuentes especiales revelaron un encuentro entre el enviado estadounidense Tom Brack y el ex primer ministro iraquí Nuri al-Maliki en la capital iraquí, Bagdad, en medio de una clara objeción estadounidense a su candidatura a la presidencia del gobierno.
* Mensaje directo: Retirar la candidatura
Según las fuentes, Brack informó a al-Maliki sobre la necesidad de retirar su candidatura a la presidencia del gobierno, en una clara señal de la postura de Washington en contra de su regreso al cargo.
Sin embargo, la respuesta de al-Maliki fue contundente, ya que afirmó que no se retirará "nunca", en respeto -según sus palabras- a la soberanía del estado y su voluntad, enfatizando que "no es derecho de nadie decir a quién elegir y a quién no elegir".
Paralelamente, el enviado estadounidense aclaró al actual primer ministro Muhammad Shia al-Sudani que Estados Unidos no tiene una postura personal contra al-Maliki, en un intento de separar la objeción política del conflicto personal.
* Movimiento judicial y constitucional
El encuentro estadounidense no se limitó a los líderes ejecutivos, ya que Brack también discutió con el presidente del Consejo Judicial Supremo, el juez Faik Zidan, el papel del poder judicial en completar los requisitos constitucionales durante la próxima etapa, siendo la elección del presidente de la república y la formación del gobierno los más importantes.
Zidan destacó durante el encuentro la importancia de cumplir con los plazos constitucionales, subrayando que el poder judicial iraquí ha reiterado en más de una ocasión la necesidad de respetar los mecanismos constitucionales en el proceso de formación del poder ejecutivo.
* "El marco coordinador" se aferra a su candidato
Al-Maliki, quien cuenta con el apoyo del "marco coordinador" -el bloque más grande en el parlamento iraquí que incluye a destacados partidos chiítas, la mayoría de los cuales están cercanos a Irán- afirmó que su candidatura fue acordada dentro del marco, diciendo:
"En respeto a este acuerdo, no hay retirada y hasta el final".
También enfatizó su compromiso de restringir las armas al estado, una demanda que también plantea Washington, reconociendo haber recibido "múltiples mensajes" en el último período relacionados con demandas sobre el estado, en alusión a crecientes presiones estadounidenses.
* Advertencia de Washington
Estos desarrollos ocurren en un momento en que las autoridades iraquíes afirman que la formación del gobierno es un asunto soberano interno, a pesar de que el presidente estadounidense Donald Trump ha insinuado detener la ayuda estadounidense a Bagdad si persisten en nombrar a al-Maliki.
Al-Maliki (75 años) fue primer ministro entre 2006 y 2014, durante dos mandatos que presenciaron eventos cruciales, incluyendo la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, el aumento de la violencia sectaria y la toma de amplias áreas del país por parte del grupo ISIS.
Su segundo mandato vio un enfriamiento notable en las relaciones con Washington, al mismo tiempo que sus relaciones con Teherán se fortalecían, lo que llevó a Trump a describirlo anteriormente como "una mala opción".
Entre las presiones externas y la insistencia interna, Irak se enfrenta nuevamente a una prueba política delicada, donde las consideraciones regionales e internacionales se cruzan con los requisitos constitucionales, mientras que la identidad del próximo primer ministro queda abierta a múltiples posibilidades.