El destructor Frank Peterson muestra su fuerza en el Mar Arábigo con munición en vivo

En una clara demostración de poder y preparación, el comando central estadounidense (CENTCOM) anunció que el destructor estadounidense USS Frank E. Petersen Jr. (DDG_121) realizó un entrenamiento con munición en vivo en las aguas del Mar Arábigo, como parte de maniobras destinadas a resaltar sus capacidades defensivas y mejorar su disposición para llevar a cabo operaciones navales en una de las regiones más sensibles del mundo.
Durante el entrenamiento, el destructor utilizó el cañón Mk.38 de 25 mm en disparos en vivo, en un mensaje que confirma su disposición para enfrentar posibles amenazas navales.
La nave es uno de los destructores más modernos de la marina estadounidense, ya que cuenta con un sistema de armamento avanzado que incluye el sistema de lanzamiento vertical Mk.41 VLS, capaz de lanzar misiles de múltiples misiones, además del cañón naval Mk.45 de 5 pulgadas, junto con el cañón Mk.38.
Simultáneamente, CENTCOM publicó imágenes de un escuadrón de cazas de ataque (VFA_151) llevando a cabo vuelos desde el portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN_72) en el Mar Arábigo, en una escena que refleja la integración de las capacidades aéreas y navales estadounidenses en la región.
Estos movimientos se produjeron tras la confirmación de la marina estadounidense de que el portaaviones USS Gerald R. Ford está en plena disposición, negando la existencia de fallas que afecten sus operaciones.
El portaaviones, que es el más grande y moderno del mundo, había llegado a Israel, donde se mostraron imágenes de su aproximación a las costas israelíes, según informó la agencia "Reuters".
Políticamente, estos movimientos militares coinciden con declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien anunció hace dos días que una "gran flota" de la marina estadounidense se dirige hacia el Medio Oriente, expresando su esperanza de que Teherán se siente a la mesa de negociaciones para llegar a un acuerdo "justo y equitativo", que incluya la renuncia total a las armas nucleares.
Trump también reveló el 19 de febrero que le dio a Irán un plazo no mayor a 15 días para llegar a un acuerdo, en un paso que refleja una escalada diplomática acompañada de una notable exhibición militar en las aguas de la región.
Entre los mensajes militares y los movimientos políticos, parece que el Mar Arábigo se ha convertido en un escenario de movimientos calculados con precisión, en un momento en que aumentan las presiones para redibujar las características de los entendimientos nucleares en el Medio Oriente.