Taiwán.. prisión para una mujer que usó un altavoz para insultar a sus vecinos por la noche

Según informes de medios locales citados por el sitio web Eram News, la sentencia permite a la acusada sustituir el tiempo de prisión por el pago de una multa de 90,000 dólares taiwaneses, lo que equivale a aproximadamente 3,600 dólares estadounidenses.
Detalles del incidente
Los hechos del caso se remontan a mayo de 2023, cuando Chen instaló un dispositivo de amplificación de sonido en su balcón y comenzó a emitir frases ofensivas y insultos dirigidos a varios de sus vecinos con los que tenía conflictos. Las investigaciones indicaron que estos comportamientos se repetían al menos tres veces por semana, durando varios minutos y a un volumen alto.
El impacto del ruido no se limitó a las personas directamente afectadas, sino que se extendió a decenas de familias en la zona residencial, causando una situación de molestias continuas y disturbios nocturnos para los residentes.
Intentos de conciliación y su fracaso
Los informes indicaron que los vecinos intentaron durante casi dos años resolver el conflicto a través del diálogo y la comprensión, pero esos esfuerzos no lograron resultados. Al final, un gran número de residentes presentó una queja colectiva a la policía, lo que llevó a que el caso fuera llevado a los tribunales.
Confesión y defensa de la acusada
Durante las sesiones del juicio, Chen admitió haber utilizado el altavoz para dirigir insultos a sus vecinos, pero intentó justificar su comportamiento diciendo que el ruido proveniente de ellos le impedía descansar y dormir, afirmando que su uso del altavoz no era constante, sino en momentos específicos.
Fundamentos de la sentencia
El tribunal consideró que las acciones de la acusada eran intencionadas y repetidas, y que el uso de equipos de amplificación de sonido durante las horas de la noche excedía los límites del comportamiento socialmente aceptable, considerando esto una grave violación del derecho de los residentes a un entorno residencial tranquilo.
Las autoridades locales afirmaron que la sentencia envía un mensaje claro de que las molestias sonoras intencionadas constituyen una infracción legal que requiere responsabilidad penal, instando a los afectados a informar de inmediato sobre tales comportamientos para preservar la paz comunitaria.