Jerusalén en el primer viernes de Ramadán... Restricciones israelíes severas y miles atrapados en los controles

El ejército israelí reforzó su presencia militar en el control de Qalandia, donde miles de palestinos fueron sometidos a un minucioso registro de identidades, mientras que a los hombres menores de 55 años y a las mujeres menores de 50 años – incluso aquellos que obtuvieron permisos especiales – se les prohibió la entrada a la ciudad, según informaron testigos.
A pesar de las restricciones, miles de ciudadanos se agolparon desde las primeras horas de la mañana en el control, en un intento de llegar a la mezquita de Al-Aqsa, en medio de una intensa congestión y medidas de seguridad reforzadas.
Rechazo de ancianos y detención de paramédicos
Testigos confirmaron que las fuerzas israelíes devolvieron a decenas de ancianos en los controles de Qalandia y Belén, alegando que no cumplían con los requisitos de los permisos necesarios, y también se detuvo a cuatro paramédicos, obstaculizando el trabajo de los equipos médicos y de prensa en los alrededores del control.
En la ciudad vieja, las fuerzas israelíes intensificaron sus medidas en las puertas de la mezquita de Al-Aqsa, donde revisaron las identidades de los jóvenes y prohibieron la entrada a varios de ellos, en el marco de una política de restricción del número de fieles.
Miles atrapados y acusaciones de reducción de números
Por su parte, la gobernación de Jerusalén anunció que las autoridades israelíes impidieron la entrada a un número de ciudadanos bajo el pretexto de "completar el número permitido", señalando que miles de palestinos estaban atrapados en los controles, mientras se les negaba el acceso a la ciudad.
La gobernación explicó que las medidas incluyeron la instalación de controles adicionales y el endurecimiento de las restricciones en las entradas a Jerusalén, considerando que estos pasos tienen como objetivo reducir el número de fieles en la mezquita de Al-Aqsa durante el mes de Ramadán.
Objetivo a la administración de los waqfs
La gobernación también señaló que las restricciones impuestas representan – según su descripción – una violación del papel de los waqfs islámicos en la gestión de los asuntos de la mezquita de Al-Aqsa, y un intento de imponer una nueva realidad que afecta el estado actual.
Estos desarrollos ocurren en un momento de creciente tensión en Jerusalén con la llegada del mes de Ramadán, en medio de temores de un aumento de la violencia en las próximas semanas.