¿Cómo terminará la Tierra? El escenario final según la ciencia

Hablar sobre el fin de la Tierra puede parecer una escena de una película de ciencia ficción, pero los científicos aseguran que la realidad es más aterradora... y más hermosa al mismo tiempo.
Según las imágenes y visiones científicas más recientes publicadas por la NASA, el planeta Tierra no desaparecerá de repente, ni explotará o se desvanecerá en un instante, sino que enfrentará un final lento y prolongado, cuando comience a derretirse dentro de un sol que se transforma en una estrella gigante roja después de unos cinco mil millones de años.
* Un sol moribundo... y el fin del sistema solar
Los científicos explican que el sol consumirá gradualmente su combustible nuclear de hidrógeno, que ha mantenido su equilibrio interno durante miles de millones de años.
Con el agotamiento de este combustible, se altera el equilibrio entre la fuerza de gravedad y la energía producida por la fusión nuclear, lo que hace que el sol comience a expandirse enormemente.
Durante esta fase, el sol se convertirá en una gigante roja que podría superar su tamaño actual entre 100 y 200 veces, en un escenario aterrador que podría llevar a la destrucción del planeta Tierra, ya sea al ser tragado por el sol en expansión o desgarrado por las enormes fuerzas gravitacionales.
* Nebulosa del caracol... una ventana a nuestro futuro
Estas predicciones se basan en observaciones asombrosas capturadas por el telescopio espacial James Webb, que ha proporcionado las imágenes más precisas hasta ahora de la nebulosa del caracol, ubicada a unos 650 años luz de la Tierra.
La nebulosa del caracol no es más que los restos de una estrella similar a nuestro sol, que agotó su combustible hace miles de años, dejando atrás una enorme envoltura de gas y polvo que se extiende a una distancia de casi tres años luz.
Estas imágenes ofrecen a los científicos una visión cercana y preocupante del destino potencial de nuestro sistema solar.
* De gigante roja a enana blanca
Durante las etapas avanzadas de la vida del sol, el aumento de temperatura en su núcleo lleva a la fusión del helio y su transformación en carbono, un proceso que libera una enorme cantidad de energía que empuja las capas externas a expandirse cada vez más.
En la etapa final, el núcleo del sol colapsa y se convierte en una enana blanca de alta densidad del tamaño de la Tierra, mientras que sus capas externas se separan y se dispersan en el espacio, formando una nebulosa planetaria similar a la nebulosa del caracol.
Las imágenes del James Webb muestran que la radiación emitida por la enana blanca continúa esculpiendo estructuras complejas dentro de la nebulosa, con un contraste claro entre las áreas de gas caliente y frío, donde se forman moléculas complejas y granos de polvo.
* Un final que no es pura destrucción
Y a pesar de la sombría imagen del destino de la Tierra, los astrónomos aseguran que lo que sucede no es simplemente aniquilación, sino que es parte de un ciclo cósmico mayor.
Los materiales ricos en elementos químicos, que son expulsados al espacio tras la muerte de las estrellas, alimentan el medio interestelar, convirtiéndose más tarde en la materia prima que forma nuevas generaciones de estrellas y planetas, y quizás otros mundos capaces de albergar vida basada en el carbono.
Así, el fin de la Tierra podría no ser más que la semilla para el nacimiento de nuevos mundos en algún lugar del universo... un final devastador, sí, pero al mismo tiempo un nuevo comienzo cósmico.