Temores del Golfo sobre las capacidades misilísticas de Irán a pesar del despliegue militar estadounidense

Un informe de inteligencia occidental y análisis de funcionarios occidentales han revelado un aumento de las preocupaciones en los países de la región sobre la capacidad de Irán para llevar a cabo ataques contundentes contra los intereses estadounidenses en el Golfo, a pesar del intenso despliegue militar liderado por la administración del presidente Donald Trump.
Las evaluaciones internacionales han confirmado que el programa de misiles iraní, a pesar de las pérdidas sufridas durante el enfrentamiento con Israel en junio pasado que duró 12 días, aún conserva sus elementos esenciales, ya que Teherán ha logrado reconstruir capacidades vitales, especialmente en las áreas montañosas difíciles de atacar, según el periódico Washington Post.
En declaraciones impactantes, el exdiplomático iraní Amir Mousavi afirmó que Irán ha duplicado la producción de misiles desde la guerra de junio, advirtiendo sobre la dificultad de acceder a las fortificaciones montañosas que alcanzan miles de metros de altura.
Las fuentes han indicado que Teherán ha enviado mensajes implícitos a los aliados de Washington, indicando que cualquier respuesta de represalia futura no será "simbólica o limitada", sino que podría dirigirse a las bases militares estadounidenses desplegadas en el Golfo, que albergan decenas de miles de soldados.
El experto David Des Roches advirtió que Irán posee misiles que superan en número a los sistemas de defensa aérea de los países del Consejo de Cooperación del Golfo, alertando sobre la posibilidad de "inundar" estas defensas que sufren de falta de integración y conexión.
En el ámbito político, un diplomático iraní afirmó que cualquier negociación bajo amenaza militar no es viable, describiendo las condiciones de Trump como "irrealistas", mientras que funcionarios europeos señalaron que las presiones estadounidenses han contribuido a unificar las filas dentro del régimen iraní, a pesar de las discrepancias internas que surgieron durante la represión violenta de las protestas populares, donde el mensaje unificado de Teherán ha sido: "Estamos listos para una guerra total".
En la posición regional, un funcionario occidental reveló que los países de la región se distancian de cualquier movimiento ofensivo, asegurando a Washington que rechazan el uso de sus territorios o su espacio aéreo para cualquier operación contra Irán.
El informe indicó que los aliados de Washington, a pesar de su deseo de ver un desgaste gradual del régimen iraní, temen que cualquier ataque estadounidense podría llevar a un colapso repentino y brutal que sumerja a la región en un caos total, lo que refuerza la necesidad de una "salida diplomática" para evitar la catástrofe.