Aranceles del 15% y nuevo acuerdo económico entre Estados Unidos y Taiwán

En un paso que redefine el comercio entre las dos orillas del Pacífico, Estados Unidos y Taiwán firmaron un acuerdo comercial final que impone aranceles estadounidenses del 15% sobre las importaciones taiwanesas, a cambio del compromiso de Taipéi de reducir o eliminar los aranceles sobre la mayoría de los productos estadounidenses, además de un aumento masivo en sus compras de productos estadounidenses hasta 2029.
El acuerdo, cuyos detalles fueron emitidos por la “Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos”, obliga a Taiwán a aumentar sus importaciones de productos estadounidenses en aproximadamente 85 mil millones de dólares durante los próximos tres años.
Las compras incluyen 44.4 mil millones de dólares en gas natural licuado y petróleo crudo, 15.2 mil millones de dólares en aviones civiles y motores, además de 25.2 mil millones de dólares en equipos de redes eléctricas, generadores, equipos marinos y equipos de la industria del acero.
El acuerdo detalla y refuerza un acuerdo marco firmado en enero pasado, bajo el cual Washington había reducido los aranceles sobre los productos taiwaneses _incluidas las industrias de semiconductores vitales_ al 15% en lugar del 20% que se impuso anteriormente durante la presidencia de Donald Trump.
El presidente taiwanés Lai Ching-te describió el acuerdo como un “momento crucial” para la economía de su país, afirmando en una publicación en Facebook que permitirá a Taiwán mantenerse al día con la ola de transformaciones globales, fortalecerá la construcción de cadenas de suministro industriales confiables y consolidará una asociación estratégica con Estados Unidos en áreas de tecnología avanzada.
Entre los beneficios adicionales que ha logrado Taipéi se encuentra la obtención de exenciones arancelarias para más de 2000 productos que exporta al mercado estadounidense, lo que reducirá el promedio de aranceles sobre sus exportaciones a Estados Unidos al 12.33%.
A pesar de la importancia económica y estratégica del acuerdo, aún está a la espera de la aprobación del parlamento taiwanés, donde la oposición tiene la mayoría de los escaños, lo que abre la puerta a debates políticos que podrían definir el rumbo de la implementación final.
Con este acuerdo, las relaciones comerciales entre Washington y Taipéi entran en una fase más organizada y clara, en un momento en que la competencia global por las cadenas de suministro y la tecnología avanzada se intensifica, lo que convierte este acuerdo en un punto crucial en los equilibrios de la economía internacional hasta el final de esta década.