Washington aumenta la presión sobre Irán al enviar un segundo portaaviones

El objetivo del movimiento
El investigador en asuntos de Medio Oriente, Elian Sarkis, afirma que el envío del segundo portaaviones tiene como objetivo:
Modificar el comportamiento de Irán y aumentar el costo del rechazo en las negociaciones.
Enviar un mensaje de disuasión fuerte a los aliados regionales de Irán.
Fortalecer la influencia militar de Estados Unidos sin deslizarse directamente hacia un conflicto armado.
Estrategia de "shock y pavor"
El experto en relaciones internacionales, Mohamed Bayram, sostiene que el despliegue militar refleja una doctrina de disuasión coercitiva, es decir, crear una sensación de ataque inminente para obligar al oponente a modificar su comportamiento, manteniendo la opción militar abierta como una herramienta de negociación.
Bayram explicó que los mensajes estadounidenses son de múltiples niveles:
Disuasión directa a Irán de que la opción militar está lista.
Aumentar el costo del rechazo en las negociaciones.
Mensaje a los aliados regionales de Washington, como Israel, de que es el principal garante de seguridad en la región.
La guerra no es la primera opción
Los analistas señalan que el envío del segundo portaaviones no es un preludio a una guerra cercana, sino un paso dentro de una estrategia de presión continua, brindando a Irán la oportunidad de llegar a un acuerdo nuclear bajo condiciones estadounidenses estrictas, mientras que la opción militar permanece sobre la mesa como una herramienta de disuasión en caso de que las negociaciones fracasen.