Sanciones estadounidenses contra Ali Larijani y altos funcionarios iraníes

El Departamento de Estado de EE. UU. confirmó por su parte que Estados Unidos continuará impidiendo que el régimen iraní acceda al sistema bancario global mientras continúe reprimiendo a su pueblo, señalando que estas medidas tienen como objetivo aumentar la presión sobre Teherán para obligarlo a cambiar su comportamiento.
Las nuevas sanciones incluyeron a 18 personas y entidades adicionales, entre ellas líderes de seguridad acusados de usar la fuerza contra manifestantes en varias provincias iraníes, además de empresas extranjeras en los Emiratos Árabes Unidos, Singapur y el Reino Unido, que Washington dijo que jugaron un papel en el lavado de los ingresos del petróleo iraní.
Este desarrollo refleja una escalada estadounidense que apunta a los centros de decisión de seguridad y finanzas en Irán, y se considera un fuerte mensaje político de que Washington no tolerará la continuación de la represión interna.