Las obras de conversión de la casa donde nació el líder nazi Adolf Hitler en la ciudad de Braunau am Inn en Austria están a punto de finalizar, en un paso que el gobierno dice que tiene como objetivo evitar que el sitio se convierta en un lugar de peregrinación para neonazis.
Las autoridades afirman que la reutilización del edificio como instalación de seguridad forma parte de una política clara para impedir cualquier explotación ideológica del lugar, especialmente dada la sensibilidad histórica asociada a él.
Sin embargo, el proyecto ha suscitado críticas de algunos residentes y sobrevivientes de los campos de concentración nazis, quienes consideran que convertir el sitio en un centro policial representa “una espada de doble filo”, y podría perder la oportunidad de transformarlo en un espacio dedicado a la paz, la memoria y la educación histórica sobre los crímenes de la era nazi.
El debate refleja la tensión continua entre las necesidades de uso práctico de los edificios históricos y la obligación de preservar la memoria colectiva en Europa.