El archivo venezolano confunde los cálculos de Trump y pone a Washington ante opciones limitadas

En un intento por evaluar el curso de la confrontación y determinar los próximos pasos, Trump celebró el lunes por la noche una reunión cerrada en la Oficina Oval con sus principales asesores de seguridad nacional, en medio de desarrollos acelerados que debilitan la capacidad de Washington para imponer sus condiciones. Este movimiento coincidió con la aparición del presidente venezolano Nicolás Maduro en un mitin masivo en Caracas, donde rechazó las presiones estadounidenses, afirmando que su país no se someterá a lo que describió como políticas de imposición y tutela.
Según un análisis publicado por la cadena «CNN», los recientes acontecimientos han perjudicado la posición política de la administración estadounidense, especialmente después de un amplio debate suscitado en torno a un ataque militar llevado a cabo en el mar Caribe, que tuvo como objetivo una embarcación sospechosa de estar relacionada con el tráfico de drogas, y que resultó en víctimas. Esto abrió la puerta a críticas severas en el Congreso, donde legisladores demócratas advirtieron sobre la posibilidad de violaciones graves del derecho internacional, mientras que algunos republicanos expresaron su disposición a apoyar investigaciones oficiales sobre el incidente.
Estos desarrollos se producen tras meses de escalada militar y económica contra Venezuela, que se tradujeron en la imposición de sanciones adicionales y el despliegue del portaaviones estadounidense «USS Gerald R. Ford» junto con varios buques de guerra cerca de las costas venezolanas, en una demostración de fuerza destinada a aumentar la presión sobre el gobierno de Maduro.
Mientras Washington apostaba a que esta presión podría llevar a la dirección venezolana a ceder o provocar divisiones dentro de la institución militar, la continuidad de Maduro en la escena política ha reabierto interrogantes sobre la viabilidad del enfoque adoptado, especialmente ante la limitación de opciones disponibles entre una escalada militar de amplias consecuencias o un retroceso que debilite la imagen de la administración estadounidense.
También aumentan las preocupaciones legales en Washington tras informes sobre un segundo ataque que tuvo como objetivo a sobrevivientes del primer ataque, relatos que la administración negó inicialmente antes de confirmarlos parcialmente más tarde, señalando que la decisión estaba dentro de las atribuciones militares aprobadas. Esta discrepancia en las declaraciones ha suscitado más controversia sobre los mecanismos de toma de decisiones y el nivel de compromiso con el derecho internacional durante las operaciones.
Con el aumento de las voces que piden rendición de cuentas, ahora todas las miradas se centran en cómo la administración estadounidense puede salir de este dilema sin pagar un alto costo político en el interior o perder sus cartas en la arena internacional, en un momento en que parece que la crisis venezolana se ha vuelto más compleja que nunca.