La masculinidad tóxica clasifica a los hombres en cinco categorías
January 20, 2026481 VistasTiempo de lectura: 2 minutos

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El término «masculinidad tóxica» surgió en la década de 1980 para describir la idea de que ciertas características estereotipadas «masculinas» pueden afectar negativamente a la sociedad, como la dominación y la agresividad. Estas características se manifiestan hoy en día en múltiples comportamientos, como la violencia sexual y el rechazo a participar en las tareas del hogar.
Desarrollo de una escala científica
Para intentar medir este fenómeno de manera objetiva, Stephen Sanders de la Universidad Estatal de Oregón y sus colegas crearon la escala de masculinidad tóxica, compuesta por 28 preguntas para evaluar el grado de toxicidad en los hombres. La escala se aplicó a estudiantes universitarios varones blancos en los Estados Unidos, según un informe de la revista Nature.
División de los hombres en cinco grupos
El estudio mostró que los participantes se dividieron en cinco grupos:
35.4%: no tóxicos
3.2%: tóxicos agresivos
Dos grupos moderados: uno relativamente tolerante hacia las minorías sexuales y de género, y el otro más sesgado pero menos agresivo.
El estudio indicó que los hombres mayores, solteros, desempleados, religiosos y de minorías raciales o políticamente conservadores eran más propensos a pertenecer al grupo tóxico agresivo.
Masculinidad positiva versus tóxica
La investigadora Deborah Hill Koon de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda señaló que el sentido de masculinidad no es un indicador de comportamiento agresivo, ya que existe una masculinidad positiva que puede manifestarse en comportamientos responsables y cooperativos.
Beneficios de la escala y desafíos culturales
Michael Flood de la Universidad de Tecnología de Queensland afirmó que identificar el nivel de masculinidad tóxica ayuda a diseñar intervenciones para abordar comportamientos dañinos en grupos específicos de hombres.
Sin embargo, los investigadores advirtieron sobre el impacto de las diferencias culturales en los resultados, señalando que algunas características como la competitividad y la dominación pueden ser útiles en moderación, y se vuelven dañinas solo en extremos.