El regreso de la leche entera a las escuelas reaviva el debate sobre la política alimentaria estadounidense

Opciones más amplias para los estudiantes
Según el diario británico The Guardian, la ley, que fue aprobada por el Congreso el otoño pasado, no se limita a la leche entera orgánica, sino que también incluye leche saborizada y no saborizada, leche al 2% y al 1%, leche sin lactosa, además de alternativas no lácteas, como la leche de soya fortificada, siempre que cumplan con los estándares alimentarios establecidos.
La ley también obliga a las escuelas a proporcionar alternativas no lácteas para los estudiantes cuyos padres presenten notas médicas o personales relacionadas con sus restricciones dietéticas.
Trump: Una decisión no partidista
Trump describió la medida como “algo grandioso para todos”, enfatizando que no distingue entre demócratas y republicanos. Por otro lado, funcionarios del sector agrícola consideraron que la decisión representa una victoria para la industria láctea estadounidense, que ha presionado para ampliar las opciones de leche ofrecidas en las escuelas.
Dimensiones políticas y económicas
Los analistas opinan que la decisión va más allá de la elección del tipo de leche, reflejando una lucha más profunda con la política alimentaria establecida por la administración Obama, y vuelve a poner de relieve la tensión existente entre las consideraciones de salud pública y los intereses económicos, especialmente en el sector de la agricultura.
De la lucha contra la obesidad a la libertad de elección
La administración Obama había promovido la ley “niños saludables y libres de hambre” con el objetivo de reducir el consumo de grasas saturadas entre los niños, en el marco de los esfuerzos para combatir la obesidad. La nueva ley, en cambio, desplaza el enfoque hacia la expansión de la libertad de elección alimentaria, teniendo en cuenta las demandas del sector lácteo.
Un debate científico renovado
Estudios recientes indican que las grasas saturadas en la leche no están necesariamente relacionadas con daños a la salud directa, y algunas investigaciones sugieren que los niños que consumen leche entera pueden ser menos propensos a la obesidad en comparación con sus pares que consumen leche baja en grasa, lo que añade una nueva dimensión científica al debate.
Preocupaciones alimentarias persistentes
Por otro lado, los expertos en nutrición advierten que el regreso de la leche entera a las escuelas podría aumentar las tasas de calorías consumidas entre los estudiantes, reabriendo el debate sobre el papel de los gobiernos en la orientación del comportamiento alimentario y el impacto de los intereses económicos en los programas de nutrición escolar.
Un expediente abierto de par en par
Los observadores consideran que el paso de Trump representa un cambio político y alimentario al mismo tiempo, y vuelve a poner el tema de la política alimentaria estadounidense en el centro de atención, en una ecuación compleja que combina la protección de la salud infantil, el apoyo a la industria nacional y el logro de objetivos políticos internos claros.