La “mentalidad doomers” se refiere a un patrón de pensamiento basado en el pesimismo crónico y la expectativa constante de lo peor, incluso sin evidencia real.
Clare Bean, especialista en terapia familiar y salud mental, explica que este patrón lleva a la persona a convencerse de que el futuro es sombrío e inalterable, lo que refuerza el sentimiento de impotencia.
La ansiedad existencial convierte el pensamiento negativo en un sentimiento constante de impotencia
Alexandra Cromer, especialista en psicología y trastornos del comportamiento, añade que este patrón está relacionado con lo que se conoce como ansiedad existencial, donde la persona siente que un gran colapso se acerca sin tener la capacidad de evitarlo.
Este pensamiento constante consume energía psicológica y debilita la capacidad de adaptación a la realidad.
Las redes sociales amplifican la mentalidad del fin del mundo
Clare Bean señala que la difusión de contenido negativo a través de las redes sociales ha contribuido a amplificar esta mentalidad, ya que los algoritmos tienden a promover contenido que genera miedo y reacciones.
Con la exposición continua a noticias preocupantes, el cerebro alcanza un estado de agotamiento emocional.
Los jóvenes son los más afectados por la mentalidad doomers debido a las presiones modernas
Según la doctora Sue Pharma, psicóloga especializada en salud conductual, el grupo de jóvenes es el más afectado por esta mentalidad, como resultado de las presiones económicas y la disminución de la confianza en el futuro.
Esto crea un conflicto entre el deseo de entender y el miedo a la realidad.
El pesimismo se convierte en depresión y aislamiento social
Los expertos advierten que la continuación de este patrón puede llevar a la pérdida de motivación, el aislamiento social y, a veces, la depresión.
Además, reduce la capacidad del individuo para ver oportunidades o pensar en soluciones realistas, profundizando la sensación de desesperanza.
¿Cómo romper el ciclo de la mentalidad doomers?
Los especialistas aconsejan reducir el consumo de noticias negativas, limitándose a seguir fuentes confiables una vez al día.
Además, la actividad física y la interacción social ayudan a recuperar el equilibrio psicológico, junto con el enfoque en pequeños pasos realizables que brindan una sensación de control.