En un incidente que ha generado un amplio debate y una gran indignación pública en Egipto, una niña de 9 años se sometió a una cirugía de manga gástrica, tras una larga lucha contra la obesidad extrema y complicaciones de salud graves que amenazaban su vida.
El doctor Hisham Abdullah, quien realizó la cirugía, publicó a través de su página de Facebook un video en el que reveló detalles del caso, explicando que la niña Rawan había sufrido de obesidad extrema que le causó deformidades en las piernas y la aparición de artrosis temprana en las rodillas, lo que afectó negativamente su salud y calidad de vida.
El médico confirmó que la niña se había sometido a múltiples programas de tratamiento para perder peso, pero no había obtenido resultados tangibles, lo que llevó al equipo médico a recurrir a la intervención quirúrgica como última opción y tras la completa aprobación de la familia de Rawan.
Sin embargo, este procedimiento ha desatado una ola de controversia entre los médicos y los medios de comunicación, ya que el sindicato de médicos egipcios anunció la apertura de una investigación urgente con el médico tras recibir numerosas quejas e interrogantes.
El sindicato dijo en un comunicado oficial que sus comités científicos y consultivos, durante una conferencia médica en 2024 que incluyó expertos en pediatría, nutrición terapéutica y cirugía pediátrica, recomendaron no realizar cirugías de obesidad en niños menores de 13 años para niñas y 15 años para niños, a menos que se cumplan estrictas condiciones y criterios médicos.
El doctor Jamal Amira, representante del sindicato general de médicos, afirmó que el sindicato ha citado al médico para interrogarlo el próximo domingo para conocer las razones de realizar la operación a tan temprana edad, señalando que la publicación de un video de la cirugía constituye una violación de la privacidad del paciente.
Amira concluyó que realizar una cirugía de manga gástrica en una niña de nueve años es algo inusual en la práctica médica, y que tales operaciones deben llevarse a cabo solo después de que se disponga de justificaciones médicas precisas y criterios estrictos, incluso con el consentimiento de los padres.
El caso sigue bajo seguimiento en medio de una división entre quienes ven la necesidad de la intervención quirúrgica para salvar la vida de la niña y quienes consideran que el procedimiento es un paso irresponsable que podría exponerla a riesgos de salud a largo plazo.