Estimaciones recientes indican que las temporadas de consumo se han convertido en un impulso esencial para el crecimiento económico en varios mercados alrededor del mundo, ya que el gasto durante estas puede alcanzar hasta el 20% del total de ventas anuales en solo unas pocas semanas.
En la región árabe, el mes de Ramadán contribuye con aproximadamente el 19% de las ventas de ciertos productos, impulsado por el aumento del consumo alimentario y el incremento del gasto en regalos, ropa y productos para el hogar, además de un auge en la producción dramática que este año alcanzó cerca de 244 series, lo que refuerza los ingresos del sector de medios y publicidad.
Por otro lado, la temporada de fin de año en Estados Unidos representa alrededor del 20% de las ventas anuales, beneficiándose de grandes descuentos y campañas de compras relacionadas con las festividades.
Diversos sectores se benefician de estos picos estacionales, siendo el comercio minorista uno de los más destacados a través de promociones y un aumento en la actividad de las tiendas, así como el sector de viajes y turismo con un incremento en las reservas, además de la tecnología y el comercio electrónico, donde la demanda electrónica podría aumentar en un 10% durante estos períodos.
Los expertos consideran que estas temporadas ya no son solo ocasiones sociales o religiosas, sino que se han transformado en motores económicos estacionales que reconfiguran el comportamiento de los consumidores y llevan a las empresas a reprogramar la producción y las campañas de marketing de acuerdo con el pico de demanda.