“Una vergüenza para nuestra nación”.. Trump ataca a la Corte Suprema tras la anulación de sus aranceles

“No podrán detenernos”
Trump acusó a los jueces de restringir sus poderes financieros de manera “ridícula”, afirmando que posee “alternativas sólidas” que le permiten generar miles de millones de dólares y continuar con su agenda económica.
Dijo con tono firme:
“No podrán detenernos.. Ellos están en contra de cualquier cosa que haga a América fuerte, saludable y grande nuevamente”.
Por otro lado, agradeció a los jueces que se opusieron al fallo, elogiando sus posiciones y describiendo sus opiniones disidentes como “incontrovertibles”.
Antecedentes de la decisión judicial
La Corte Suprema había dictaminado, con una mayoría de 6 votos a favor y 3 en contra, que Trump “excedió sus poderes” al imponer aranceles amplios basándose en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, considerando que el texto legal no le otorga la autoridad para imponer tarifas arancelarias generales.
El fallo representa un revés legal para Trump, quien ha hecho de los aranceles una herramienta central en su política económica y negociaciones comerciales desde su regreso a la Casa Blanca.
Plan alternativo y posible escalada
Según informes de medios, Trump informó a los gobernadores estatales que tiene un “plan alternativo” para enfrentar la decisión de la corte, en referencia a la posibilidad de recurrir a otras herramientas legales, incluyendo la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer aranceles temporales para abordar desequilibrios en la balanza de pagos.
Esto abre la puerta a un nuevo enfrentamiento entre la Casa Blanca y el poder judicial, en un momento en que crecen las preocupaciones sobre las repercusiones de las decisiones comerciales estadounidenses en la economía global.
Choque institucional sin precedentes
El ataque público de un presidente estadounidense a la máxima autoridad judicial del país refleja un nivel sin precedentes de tensión entre los poderes ejecutivo y judicial, y plantea nuevamente preguntas sobre los límites de los poderes presidenciales en la gestión de asuntos económicos sensibles.
Y queda la pregunta:
¿Se dirige Washington hacia una larga batalla constitucional, o el desacuerdo se convertirá en una nueva ronda de maniobras legales y comerciales?