Catar 2022.. Cuando los soldados anónimos crearon la leyenda de Messi en la noche eterna de Lusail
December 19, 2025510 VistasTiempo de lectura: 3 minutos

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Se conmemora el tercer aniversario de la hazaña del Estadio Lusail, esa noche catarí excepcional del 18 de diciembre de 2022, cuando el mundo contuvo la respiración ante una final considerada como una de las más grandes en la historia del fútbol.
Aunque la imagen eterna fue la de Lionel Messi levantando el trofeo dorado vestido con el “bisht” árabe, detrás de esta escena legendaria se encontraba un grupo de jugadores que forjaron el camino hacia la inmortalidad, sin ruido ni búsqueda de atención.
Emiliano Martínez.. El guardián del título y el pilar de seguridad
No se puede evocar la consagración de Argentina sin detenerse a pensar en Emiliano Martínez. “Dibu” no fue solo un portero, sino el escudo psicológico que protegió al equipo en los momentos más difíciles.
Su histórica parada ante el mano a mano de Kolo Muani en el minuto 123 salvó el sueño de un colapso, mientras que en los penales contra Países Bajos y Francia se convirtió en un jugador mental de primer nivel, rompiendo la confianza de los oponentes y otorgando a sus compañeros una ventaja psicológica decisiva.
Julián Álvarez.. El pulmón ofensivo que alivió a Messi
En un torneo donde Messi necesitaba gestionar su esfuerzo con cuidado, Julián Álvarez apareció como una de las mayores ganancias de Argentina. El joven “araña” asumió las tareas de presión alta y carrera constante, proporcionando al capitán espacios y tranquilidad.
Su contribución no se limitó a los goles decisivos, especialmente su doblete ante Croacia en las semifinales, sino que fue un elemento de constante molestia para las defensas rivales, y un atacante que desempeñó roles defensivos que permitieron a Messi concentrarse solo en la creatividad.
Alexis Mac Allister.. La mente del medio campo y su pulso
Entró al torneo sin el estatus de estrella principal, y salió como uno de los mejores mediocampistas del mundo. Mac Allister fue el pulmón por el cual respiró Argentina, gracias a su alta capacidad para recuperar el balón y la transición fluida de defensa a ataque.
En la final, ofreció un partido completo, coronado con una asistencia para el gol de Di María, confirmando que era el jugador que mantuvo el equilibrio del “tango” en los momentos más difíciles de presión.
Rodrigo De Paul.. El guardián personal del capitán
Si Messi es el rey, Rodrigo De Paul fue su fiel guardián. Su papel trascendió el rendimiento técnico hacia la dimensión combativa y emocional.
Estuvo presente en cada disputa en el medio campo, protegiendo a Messi de las entradas, y recuperando el balón para ponerlo rápidamente bajo los pies del capitán. De Paul representó un paraguas de seguridad física y psicológica, y estaba dispuesto a consumir toda su energía por el bienestar de Messi.
Ángel Di María.. El hombre de las finales que nunca falla
En la noche decisiva, Lionel Scaloni apostó por Di María en el lado izquierdo, y la apuesta resultó ganadora como siempre en los grandes partidos. Provocó un penalti y anotó un gol espectacular, ofreciendo una de sus mejores actuaciones con la selección.
Di María fue el toque final que completó el cuadro de la consagración, confirmando su lugar como compañero histórico de Messi en los momentos más importantes de alegría.
Una leyenda colectiva que no se reduce a una imagen
Después de tres años, la imagen de Messi sigue siendo la más difundida, pero la memoria futbolística no olvidará a aquellos jugadores que construyeron la verdadera base del logro.
En Catar, la consagración no fue la historia de una sola estrella, sino una epopeya colectiva escrita por hombres que entendieron que la inmortalidad a veces se forja detrás de las cámaras.
Emiliano Martínez.. El guardián del título y el pilar de seguridad
No se puede evocar la consagración de Argentina sin detenerse a pensar en Emiliano Martínez. “Dibu” no fue solo un portero, sino el escudo psicológico que protegió al equipo en los momentos más difíciles.
Su histórica parada ante el mano a mano de Kolo Muani en el minuto 123 salvó el sueño de un colapso, mientras que en los penales contra Países Bajos y Francia se convirtió en un jugador mental de primer nivel, rompiendo la confianza de los oponentes y otorgando a sus compañeros una ventaja psicológica decisiva.
Julián Álvarez.. El pulmón ofensivo que alivió a Messi
En un torneo donde Messi necesitaba gestionar su esfuerzo con cuidado, Julián Álvarez apareció como una de las mayores ganancias de Argentina. El joven “araña” asumió las tareas de presión alta y carrera constante, proporcionando al capitán espacios y tranquilidad.
Su contribución no se limitó a los goles decisivos, especialmente su doblete ante Croacia en las semifinales, sino que fue un elemento de constante molestia para las defensas rivales, y un atacante que desempeñó roles defensivos que permitieron a Messi concentrarse solo en la creatividad.
Alexis Mac Allister.. La mente del medio campo y su pulso
Entró al torneo sin el estatus de estrella principal, y salió como uno de los mejores mediocampistas del mundo. Mac Allister fue el pulmón por el cual respiró Argentina, gracias a su alta capacidad para recuperar el balón y la transición fluida de defensa a ataque.
En la final, ofreció un partido completo, coronado con una asistencia para el gol de Di María, confirmando que era el jugador que mantuvo el equilibrio del “tango” en los momentos más difíciles de presión.
Rodrigo De Paul.. El guardián personal del capitán
Si Messi es el rey, Rodrigo De Paul fue su fiel guardián. Su papel trascendió el rendimiento técnico hacia la dimensión combativa y emocional.
Estuvo presente en cada disputa en el medio campo, protegiendo a Messi de las entradas, y recuperando el balón para ponerlo rápidamente bajo los pies del capitán. De Paul representó un paraguas de seguridad física y psicológica, y estaba dispuesto a consumir toda su energía por el bienestar de Messi.
Ángel Di María.. El hombre de las finales que nunca falla
En la noche decisiva, Lionel Scaloni apostó por Di María en el lado izquierdo, y la apuesta resultó ganadora como siempre en los grandes partidos. Provocó un penalti y anotó un gol espectacular, ofreciendo una de sus mejores actuaciones con la selección.
Di María fue el toque final que completó el cuadro de la consagración, confirmando su lugar como compañero histórico de Messi en los momentos más importantes de alegría.
Una leyenda colectiva que no se reduce a una imagen
Después de tres años, la imagen de Messi sigue siendo la más difundida, pero la memoria futbolística no olvidará a aquellos jugadores que construyeron la verdadera base del logro.
En Catar, la consagración no fue la historia de una sola estrella, sino una epopeya colectiva escrita por hombres que entendieron que la inmortalidad a veces se forja detrás de las cámaras.