Movimientos preventivos en Teherán.. Jomeiní refuerza la influencia de Larijani ante un posible escenario de guerra

Encargo en un momento sensible
Según un informe publicado por el New York Times, el encargo se realizó a principios de enero pasado, coincidiendo con protestas internas y crecientes presiones externas, incluidas amenazas estadounidenses de llevar a cabo ataques militares.
De acuerdo con las mismas fuentes, los poderes de Larijani se han ampliado notablemente, convirtiéndose en un jugador clave en la gestión de los asuntos de seguridad y política, superando prácticamente el papel ejecutivo del presidente Masoud Bezhakian, quien enfrenta desafíos internos complejos.
Poderes ampliados y gestión de asuntos sensibles
El nuevo encargo le otorgó a Larijani supervisión directa sobre el manejo de las protestas, la coordinación de políticas con los aliados de Teherán, encabezados por Rusia y China, además de seguir el curso de las negociaciones nucleares con Washington.
Sin embargo, la tarea más destacada, según el informe, consiste en preparar planes integrales para la gestión del estado en caso de que estalle un enfrentamiento militar con Estados Unidos, asegurando la continuidad de las instituciones de gobierno y la fluidez en la toma de decisiones en circunstancias excepcionales.
“Instrucciones de resiliencia” y planes de sucesión
En el marco de la preparación para los peores escenarios, Jomeiní emitió directrices que estipulan la designación de cuatro niveles alternativos para cada puesto militar o gubernamental que él mismo designe, para garantizar que no haya un vacío de liderazgo en caso de asesinato o interrupción de las comunicaciones.
También se ha delegado a un círculo reducido de allegados, entre ellos Larijani, la toma de decisiones cruciales en caso de que no se pueda contactar al líder supremo.
Mensajes de disuasión sin declarar un enfrentamiento
En una reciente entrevista televisiva, Larijani afirmó que Irán “está en alerta máxima”, subrayando que su país no busca la guerra, pero “responderá si se le impone”. Este discurso refleja el enfoque iraní basado en fortalecer la disuasión y mostrar preparación, sin caer en provocaciones directas.
Maniobras de campo y preparativos internos
Paralelamente, Teherán ha intensificado sus pruebas de misiles y maniobras militares, que incluyeron un cierre temporal del estrecho de Ormuz, en un mensaje claro sobre su capacidad para influir en el suministro de energía global.
Las estimaciones indican que, en caso de estallar una guerra, se desplegarán unidades especiales de la policía y elementos de inteligencia y brigadas de “Basij” en las principales ciudades, para asegurar el control y prevenir cualquier disturbio interno durante el conflicto externo.
Con estos movimientos, Teherán parece estar en una fase de reubicación integral, cuyo lema más destacado es: preparación para un escenario de confrontación manteniendo la cohesión interna.