La carrera por los Oscar... Chalamet y DiCaprio pierden en los BAFTA y las apuestas cambian

Una victoria inesperada que cambia las reglas del juego
La gran sorpresa fue la coronación de Robert Aramayo como Mejor Actor por la película I Swear, a pesar de que la obra aún no se ha estrenado fuera del Reino Unido, y Aramayo ni siquiera está nominado para los premios Oscar, lo que plantea preguntas sobre el rumbo de los premios esta temporada.
A lo largo de los últimos años, los BAFTA han sido considerados un indicador casi decisivo para los resultados de los Oscar, ya que 10 de los últimos 11 ganadores en Londres han ganado posteriormente el Oscar.
Un revés para Chalamet... y una oportunidad para otros
Chalamet, nominado por Marty Supreme, era el favorito tras ganar el Globo de Oro y el Critics' Choice, pero su derrota en Londres debilitó su posición, especialmente con la notable superposición entre los miembros de los BAFTA y la Academia de los Oscar.
El resultado abrió la puerta a competidores destacados, entre ellos DiCaprio por One Battle After Another, y Michael B. Jordan por Sinners, además de Wagner Moura por The Secret Agent.
Apuesta en los SAG y escenarios abiertos
Chalamet ahora confía en el premio del Sindicato de Actores (SAG) para revitalizar sus esperanzas, aunque ganar este premio por segundo año consecutivo parece una hazaña poco común. Los observadores recuerdan la experiencia de Brendan Fraser en 2023, cuando su victoria en los SAG le abrió el camino hacia el Oscar.
Sorpresas en las categorías de apoyo
Las sorpresas no se limitaron a la categoría de Mejor Actor; Wonmi Mosaku ganó el premio a Mejor Actriz de Reparto por Sinners, en su primer gran reconocimiento de la temporada, mientras que Sean Penn se llevó el premio a Mejor Actor de Reparto por One Battle After Another.
Por otro lado, el camino parece despejado para Jessie Buckley por Hamnet para ganar el Oscar, mientras se espera que el director Paul Thomas Anderson tenga una fuerte presencia en la ceremonia esperada.
La temporada de premios de este año confirma que la carrera por los Oscar ya no se decide por las predicciones, sino por las sorpresas que redibujan el mapa hasta el último momento.