Nuevo estudio: el clima juega un papel más importante de lo esperado en la determinación del sexo de los recién nacidos
February 26, 202675 VistasTiempo de lectura: 2 minutos

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Un estudio científico reciente ha revelado que el aumento de las temperaturas y los cambios climáticos pueden afectar directamente la proporción de nacimientos de niños y niñas, lo que podría reconfigurar la composición demográfica a largo plazo.
Calor y reproducción: las mujeres están más presentes
El estudio realizado por la Universidad de Oxford analizó más de 5 millones de nacimientos en 33 países entre África subsahariana e India, y mostró que los climas más cálidos tienden a aumentar la proporción de niñas en comparación con los niños, especialmente cuando la temperatura supera los 20 grados centígrados.
La doctora Yasmin Abdel Ghani, supervisora de la investigación, indicó que el calor extremo no solo es una amenaza para la salud, sino un factor clave que afecta la supervivencia de los embriones y el comportamiento de las familias en la planificación familiar, lo que a su vez se refleja en el equilibrio entre géneros en las sociedades.
Diferencias en los efectos según la región
El estudio señaló que los mecanismos varían entre regiones: en África subsahariana, el estrés térmico en las madres lleva a la muerte de más embriones masculinos antes del nacimiento, mientras que en India los efectos se manifiestan en etapas más avanzadas del embarazo, especialmente entre mujeres mayores que no han tenido hijos varones anteriormente.
Además, el estudio confirmó que la proporción natural entre géneros no es igual a nivel mundial, ya que generalmente nacen de 101 a 102 niños por cada 100 niñas, pero esta proporción puede verse afectada por el clima así como por prácticas sociales como la preferencia por los varones y el aborto selectivo.
Impacto de las estaciones en la fertilidad masculina
En un estudio separado de la Universidad de Manchester, se analizaron más de 15,000 muestras de Dinamarca y Florida, y los resultados mostraron que la calidad del esperma alcanza su punto máximo en verano y disminuye en invierno, incluso en áreas con clima cálido constante, lo que sugiere que la temperatura por sí sola no explica todos los cambios.
El profesor Alan Pease comentó sobre los resultados diciendo: "Es sorprendente que estos patrones estacionales se repitan en climas completamente diferentes, lo que abre la puerta a más estudios para entender la compleja relación entre el medio ambiente y la fertilidad".