Irán coquetea con Trump con grandes ofertas petroleras.. ¿tendrá éxito la “diplomacia económica” en evitar el enfrentamiento?

Según un informe publicado por el sitio Monitor, la oferta iraní lleva un título no oficial llamativo: "negocios... no bombas" — en una referencia directa a la intención de dirigirse a Trump en el lenguaje de la economía y la inversión que él ha presentado como prioridad en su política exterior.
Ofertas de petróleo y gas e inversiones por miles de millones de dólares
El ministro de petróleo iraní, Mohsen Paknejad, confirmó que la cooperación con Washington en el sector energético "es posible" si las negociaciones conducen a resultados positivos.
Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Económicos, Hamid Ghanbari, durante una reunión de la Cámara de Comercio iraní el 15 de febrero, enfatizó que los temas de petróleo y gas, minería y compra de aviones están sobre la mesa en el marco de las negociaciones, subrayando la necesidad de lograr beneficios económicos tangibles para cualquier acuerdo potencial.
El mensaje iraní parece claro: Irán no es un campo de batalla... sino una enorme oportunidad de inversión.
Apuesta por la “mentalidad de negocios”
Teherán intenta aprovechar lo que considera una tendencia en Trump que prioriza los intereses comerciales sobre los enfrentamientos militares. Los observadores creen que algunos intermediarios regionales han alentado este camino, creyendo que una oferta económica amplia podría ser más atractiva para el presidente estadounidense que la opción de la escalada.
Sin embargo, esta apuesta enfrenta serias dudas. Monitor citó a analistas diciendo que las posibilidades de llegar a un acuerdo que permita inversiones estadounidenses directas dentro de Irán siguen siendo extremadamente bajas, en medio de las sanciones acumuladas, el entorno legal complejo y la hostilidad histórica hacia las empresas estadounidenses.
El fantasma del “escenario venezolano”
Con el aumento de la presión estadounidense, algunos observadores han comenzado a comparar la situación iraní con lo que ocurrió en Venezuela tras la destitución del presidente Nicolás Maduro, cuando Washington se apresuró a reorganizar el panorama petrolero allí.
En este contexto, el presidente del Instituto del Petróleo de Estados Unidos insinuó la disposición de las empresas energéticas estadounidenses para jugar un papel en la "estabilización" del sector energético iraní si la ecuación política cambiara.
El informe sugiere que el discurso de Teherán sobre abrir las puertas a la inversión podría ser un intento preventivo para evitar un escenario similar, al insinuar la asociación en lugar de arriesgarse a una reestructuración forzada de su sector petrolero.
Sanciones que obstaculizan cualquier avance
A pesar del discurso conciliador, las sanciones estadounidenses impuestas desde la década de 1980 siguen siendo un obstáculo estructural para cualquier cooperación directa. Además, las leyes iraníes actuales no permiten fácilmente las asociaciones necesarias para atraer a grandes empresas estadounidenses.
Un funcionario estadounidense indicó recientemente que Washington está considerando la posibilidad de aliviar algunas restricciones financieras o el embargo sobre las ventas de petróleo, pero cualquier paso de este tipo requeriría arreglos políticos y de seguridad complejos.
Un precedente que no inspira optimismo
El informe recuerda que Irán ya se había presentado en abril de 2025 como una oportunidad de inversión "trillonaria" ante Estados Unidos, a través de su ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi, sin embargo, eso no impidió que Washington posteriormente atacara sitios nucleares iraníes en junio del mismo año.
Y aquí surge la pregunta más importante:
¿es suficiente el lenguaje de los negocios para disuadir la opción de la fuerza, o es la diplomacia económica simplemente una parada temporal antes de una prueba más difícil?
Con el plazo de negociación acercándose y el aumento de la tensión regional, Teherán parece decidido a presentar la economía como un puente... pero la decisión final podría resolverse fuera de las salas de reuniones, en los cálculos de poder y grandes intereses.