Irán inicia el juicio de los primeros detenidos en las protestas de Pakdasht en medio de preocupaciones por los derechos humanos

Los principales acusados son Ehsan Hosseini Bapur Hasarlou, Matin Mohammadi y Erfan Amiri. La agencia Mizan informó que Ehsan Hosseini Bapur y Matin Mohammadi asistieron a la sesión, mientras que el tercer acusado no estuvo presente sin aclarar las razones.
Detalles de las acusaciones
El representante de la fiscalía acusó a los detenidos de atacar la mezquita de Sayyid al-Shohada en Pakdasht y de lanzar botellas incendiarias (cócteles Molotov) dentro de la mezquita, lo que resultó en la muerte de dos personas, Ali Akbar Zarei y Taha Azizi Khah. Las acusaciones también incluyeron "realizar un acto organizado contra la seguridad interna, reunirse con el propósito de desestabilizar la seguridad nacional, y participar en homicidio e incendio intencional de propiedades públicas".
Las familias de las víctimas pidieron la imposición de las máximas penas, incluyendo la pena de muerte, mientras que la fiscalía presentó videos que afirmaron mostrar un intento de asalto a la mezquita, aunque informes independientes señalaron que no se podían identificar claramente a los atacantes.
Declaraciones de los acusados y sospechas de coerción
Ehsan Hosseini Bapur admitió haber lanzado botellas incendiarias, pero afirmó que creía que la mezquita estaba vacía de personas. Fuentes informaron que el acusado no tuvo una oportunidad real de defenderse y fue forzado a firmar declaraciones que no reconoce como válidas, y actualmente está detenido en la prisión de Khourin en la ciudad de Varamin.
El presidente del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, generó preocupaciones sobre los derechos humanos al anunciar que los casos de los manifestantes se examinarían "de manera urgente y fuera del orden habitual", lo que podría llevar a la emisión de sentencias severas sin garantías de un juicio justo.
Contexto más amplio y críticas internacionales
Estos juicios forman parte de una campaña más amplia contra los opositores y participantes en las recientes protestas en Irán, en medio de crecientes críticas internacionales por el uso de confesiones forzadas como base para condenas y la falta de transparencia judicial.