Muchos niños tienden a exagerar situaciones cotidianas simples, saltando directamente a los peores escenarios. Frases como: «Si fallo en el examen, todo habrá terminado» o «Si cometo un error, todos se reirán de mí» se convierten en verdades aterradoras en la mente del niño, incluso si parecen exageradas para los adultos.
¿Qué es el pensamiento catastrófico?
Según el sitio «Psychology Today», este patrón se conoce como pensamiento catastrófico o negativo, y es común en niños sensibles, creativos y perfeccionistas. Estos niños sienten emociones intensas y tienen menos capacidad para tolerar la incomodidad, lo que hace que las presiones diarias les parezcan mayores de lo que realmente son.
El cerebro del niño.. Alarma extremadamente sensible
Los psicólogos explican que el cerebro del niño puede funcionar como un detector de incendios excesivamente sensible, que activa la ansiedad ante el más mínimo problema. Una imaginación fuerte, un alto idealismo y una sensibilidad emocional excesiva son factores que hacen que situaciones simples como olvidar una tarea o cometer un error en una presentación escolar se conviertan rápidamente en un miedo al fracaso o al rechazo.
¿Por qué no funcionan las reassurances tradicionales?
A menudo, los padres recurren a frases como: «No te preocupes, es sencillo» o «Estás pensando demasiado». Pero los estudios sugieren que este enfoque puede tener efectos contraproducentes, ya que minimiza los sentimientos del niño en lugar de ayudarle a comprenderlos y manejarlos.
¿Cómo responder de manera que realmente ayude?
Los expertos aconsejan adoptar un enfoque que se base en la contención en lugar de la negación, que incluye:
detenerse un momento y no apresurarse a encontrar una solución
reconocer los sentimientos del niño y no negarlos
nombrar el patrón de pensamiento negativo con calma
explorar otras alternativas además del peor escenario
Herramientas simples que reducen la ansiedad
Una de las herramientas efectivas es lo que se conoce como **«la regla mental»**, donde se le pide al niño que evalúe la situación del 1 al 10. Este método le ayuda a distinguir entre la incomodidad normal y el verdadero peligro, y le enseña que sentir ansiedad no significa necesariamente que algo malo vaya a suceder.
El verdadero objetivo del apoyo
El objetivo no es eliminar por completo los miedos del niño, sino ayudarle a entender que puede sentir tristeza, vergüenza o decepción, y aun así estar bien. La presencia tranquila y solidaria de los padres, como afirman los expertos, es más poderosa a largo plazo que cualquier lógica o debate, y contribuye a construir la resiliencia emocional del niño paso a paso.