¿Cómo algunas personas recuerdan rostros con una precisión increíble? Un nuevo estudio revela un mecanismo asombroso en el cerebro

¿Alguna vez te has encontrado con alguien que conociste por unos segundos y luego descubriste que recuerda tus rasgos con detalles sorprendentes? Estos son conocidos como "super-reconocedores" o Super-recognizers, y un estudio reciente ha revelado el secreto detrás de su habilidad única.
En una investigación publicada en 2025 en las Actas de la Royal Society of Sciences – Parte B, un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) de Australia descubrió que quienes poseen esta habilidad no miran los rostros más que los demás, sino que miran de manera más inteligente.
Una mirada precisa… no más larga
Utilizando tecnología de seguimiento ocular, los científicos estudiaron el movimiento de la mirada de 37 personas con habilidades excepcionales para distinguir rostros, en comparación con 68 personas con habilidades normales. Los resultados mostraron que los super-reconocedores se enfocan inmediatamente en los detalles más distintivos:
los pequeños contornos, las distancias precisas entre los rasgos y los límites de los ojos y la boca—todo lo que hace que un rostro sea único entre millones.
Según el investigador principal James Dunn, esta habilidad no depende del entrenamiento o la conciencia, sino que funciona de manera automática y programada en el cerebro.
Algoritmos que aprenden de ellos
Para profundizar en los resultados, los científicos introdujeron los datos de las miradas en algoritmos de aprendizaje automático, descubriendo que los modelos se vuelven más precisos cuando se entrenan en el patrón de mirada de los "super-reconocedores", en comparación con el patrón de personas normales.
El estudio sugiere que esta superioridad visual comienza en etapas muy tempranas del procesamiento de imágenes, quizás a nivel de la propia retina.
El rostro… un rompecabezas que se descompone y se vuelve a armar
Estos resultados son consistentes con estudios previos del mismo equipo, que muestran que los super-reconocedores tratan el rostro como piezas de un "rompecabezas": primero lo descomponen, y luego el cerebro lo vuelve a ensamblar en una imagen unificada. Los investigadores comparan este proceso con un estilo de "caricatura" que resalta los rasgos distintivos para facilitar el reconocimiento.
Aunque estos resultados podrían ser útiles en el desarrollo futuro de sistemas de reconocimiento facial, los científicos enfatizan que los humanos aún superan a la inteligencia artificial en su capacidad para captar señales sociales y contextuales.
También se sugiere que hay raíces genéticas para esta habilidad, además de ser una capacidad que ha jugado un papel importante en el comportamiento social de muchas especies de primates.
Así, el estudio añade un nuevo eslabón en la comprensión de una de las habilidades más complejas del cerebro: cómo distinguimos un rostro entre millones, y por qué algunos de nosotros sobresalimos en ello hasta el punto de parecer casi sobrehumanos.