¿Puede el control aéreo derrocar al régimen iraní? Los ataques reavivan el debate sobre la capacidad de los aviones para decidir guerras

Apuesta política sobre los ataques aéreos
Según el informe, Trump ha expresado desde el inicio de las operaciones militares su esperanza de que los ataques aéreos debiliten a la dirección iraní hasta el punto de su colapso.
También instó a los iraníes a levantarse contra su gobierno, considerando que el momento actual podría ser una "oportunidad histórica" para el cambio.
En declaraciones posteriores, también sugirió que Estados Unidos podría tener un papel en la elección de un nuevo liderazgo para Irán después de la guerra, afirmando que Washington buscaría una "rendición incondicional" de Teherán.
Objetivos militares más realistas
Por otro lado, los líderes militares estadounidenses han tratado de moderar las expectativas políticas de la guerra, afirmando que los objetivos de las operaciones actuales son principalmente militares.
Según funcionarios militares, los ataques se centran en destruir los misiles balísticos iraníes, los drones de ataque y los barcos militares que amenazan a las fuerzas estadounidenses y a sus aliados en la región, además de completar la destrucción de lo que queda del programa nuclear iraní.
El almirante Brad Cooper, comandante del Comando Central de Estados Unidos, dijo que los ataques podrían beneficiar indirectamente a la oposición iraní al apuntar a las instituciones de seguridad que el régimen utiliza para reprimir las protestas.
Diferencias en los objetivos de Washington y Tel Aviv
El informe también señaló que hay diferencias en las prioridades de la guerra entre Estados Unidos e Israel.
Mientras Washington se centra en reducir las capacidades militares iraníes, Israel parece más inclinada a debilitar el régimen mismo.
Funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos aclararon que los objetivos del Pentágono son "específicos y limitados", y se centran principalmente en socavar las capacidades ofensivas iraníes, no necesariamente en cambiar el régimen.
La estructura del régimen iraní sigue intacta
A pesar de los intensos ataques, los analistas consideran que las instituciones fundamentales del régimen iraní siguen siendo cohesivas hasta ahora.
La Guardia Revolucionaria es uno de los pilares más importantes del régimen, ya que cuenta con aproximadamente 190,000 soldados, además de más de 300,000 soldados en el ejército regular.
El régimen también puede movilizar a alrededor de 600,000 elementos de la milicia Basij, lo que le otorga una gran capacidad para mantener el control interno.
Indicadores de caída de los regímenes
Los expertos opinan que el colapso de los regímenes políticos no suele ocurrir solo por bombardeos aéreos, sino como resultado de factores internos como las divisiones dentro de las agencias de seguridad o el estallido de protestas masivas.
Entre los indicadores que podrían señalar la debilidad del régimen están un levantamiento dentro del ejército o la Guardia Revolucionaria, o huelgas masivas en sectores vitales como el petróleo.
Sin embargo, estos indicadores aún no se han manifestado en Irán, según lo que el informe recoge de diplomáticos y analistas estadounidenses.
Lecciones de la historia de las guerras
El debate sobre la fuerza aérea se remonta a una antigua teoría propuesta por el general italiano Giulio Douhet en 1921, que consideraba que el bombardeo estratégico podía decidir guerras al destruir la infraestructura vital del estado.
Sin embargo, las experiencias históricas han demostrado los límites de esta teoría. Durante la Segunda Guerra Mundial, el bombardeo aéreo desempeñó un papel importante, pero no fue suficiente por sí solo para derrotar a Alemania o Japón sin una amplia intervención terrestre.
Un patrón similar se repitió en guerras más recientes como la Guerra del Golfo en 1991, la Guerra de Kosovo en 1999, y la guerra en Libia en 2011, donde los ataques aéreos apoyaron operaciones de fuerzas terrestres o locales.
Límites de la decisión desde el aire
Los expertos militares consideran que la fuerza aérea sigue siendo una herramienta efectiva para debilitar las capacidades militares de los países, pero rara vez proporciona una alternativa política capaz de gobernar el país después de la caída del régimen.
Funcionarios anteriores del Departamento de Defensa de Estados Unidos afirman que derrocar gobiernos requiere, al final, fuerzas políticas internas capaces de asumir el poder.
Según expertos en estrategia militar, los aviones pueden destruir capacidades militares y ejercer presión sobre los regímenes, pero el cambio de gobierno sigue siendo, en última instancia, un proceso político que ocurre desde dentro del propio estado.