Un informe médico publicado en The Guardian revela que el hambre no es una sola sensación, sino un sistema complejo dentro del cerebro. La diferencia entre "hambre" y "apetito" puede determinar por qué comemos incluso después de estar saciados.
¿Cuáles son las áreas del cerebro que controlan el hambre?
El profesor Giles Yeo explica que tres áreas cerebrales controlan la alimentación:
Una área que monitorea la energía y el azúcar en la sangre
Una área que detecta la saciedad del estómago
Y un tercer sistema relacionado con la recompensa y el deseo
Este último sistema es el que te impulsa a comer incluso sin hambre real.
¿Por qué nos sentimos atraídos por la comida incluso después de estar saciados?
Los científicos llaman a esta condición "hambre hedónica".
Los sentidos como el olfato, la apariencia e incluso el sonido de "crujir de la comida" pueden estimular al cerebro a comer.
El resultado: comer por placer y no por necesidad.
¿Cómo hace el estrés que el apetito sea más fuerte?
El estrés psicológico debilita la capacidad del cerebro para regular el comportamiento alimentario.
En momentos de estrés, el cuerpo anhela alimentos ricos en azúcar y grasas porque le proporcionan energía rápida y temporal.
Así, el estrés se convierte en uno de los motores más poderosos de la alimentación inconsciente.
¿Se diseñan los alimentos para aumentar nuestro apetito?
Los expertos en neurociencia alimentaria indican que algunas empresas desarrollan alimentos "hiperapetitosos".
Estos alimentos afectan hormonas de saciedad como la leptina, lo que hace que detenerse de comer sea más difícil con el tiempo.
¿Cómo se puede controlar el apetito?
El informe recomienda una estrategia de "conciencia alimentaria", es decir, detenerse por unos segundos antes de comer.
La simple pregunta: ¿realmente tengo hambre o solo quiero comer?