Un tribunal búlgaro rechaza la extradición del propietario de un barco vinculado a la explosión de Beirut

Un tribunal búlgaro, hoy miércoles, rechazó la solicitud de las autoridades libanesas para extraditar al ciudadano ruso chipriota, Igor Grichushkin, ex propietario del barco vinculado a la enorme explosión que destruyó el puerto de Beirut hace cinco años. El tribunal justificó su decisión por la falta de garantías suficientes de Líbano de que no se aplicaría la pena de muerte a Grichushkin en caso de que se dictara.
La abogada de Grichushkin, Ekaterina Dimitrova, informó que la razón del rechazo es que "Líbano no ha proporcionado garantías de que si se emite una sentencia de muerte, esta no se ejecutará", según lo informado por la agencia de noticias AFP. La fiscalía tiene la opción de apelar la decisión dentro de los siete días ante el tribunal de apelaciones en Sofía, siendo su decisión final y definitiva. Esta decisión mantendrá al sospechoso en detención temporal hasta que se resuelva la apelación.
Cabe recordar que Grichushkin, propietario del barco "Rhosus" que transportó una carga de nitrato de amonio al puerto de Beirut, fue arrestado el pasado septiembre (2025) en el aeropuerto de Sofía, basado en una orden de arresto internacional de las autoridades libanesas. La fiscalía libanesa le ha imputado cargos de "introducir explosivos en Beirut, un acto terrorista que resultó en la muerte de un gran número de personas, y sabotaje de maquinaria con el fin de hundir un barco".
Mientras tanto, las investigaciones locales sobre la catástrofe del 4 de agosto de 2020 continúan su curso en medio de obstáculos recurrentes durante los últimos cinco años. Las investigaciones iniciales concluyeron que la enorme explosión, considerada una de las más grandes explosiones no nucleares en la historia, fue causada por un incendio en un almacén donde se habían almacenado toneladas de nitrato de amonio de manera insegura durante años. Las investigaciones revelaron que funcionarios de múltiples niveles eran conscientes de los riesgos de este material y no tomaron las medidas necesarias.
La explosión resultó en la muerte de más de 220 personas, y más de 6500 heridos, además de causar una devastación masiva en el puerto y las áreas circundantes de la capital libanesa. Muchos libaneses aún esperan una investigación exhaustiva que haga justicia a las víctimas y aclare completamente las circunstancias del trágico incidente.