Después de desmantelar el campamento de Al-Hol... ¿Dónde han desaparecido las familias extranjeras de ISIS?
February 24, 2026110 VistasTiempo de lectura: 2 minutos

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El cierre del campamento de Al-Hol en el noreste de Siria ha suscitado amplias preguntas sobre el destino de miles de mujeres y niños extranjeros que residían allí, tras la asunción de la gestión del sitio por parte del gobierno sirio y la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias.
Números sin respuestas claras
El campamento albergaba a unas 24,000 personas, entre ellas alrededor de 6,300 mujeres y niños extranjeros de 42 nacionalidades. Sin embargo, informes de campo han indicado que la sección destinada a los extranjeros se ha vuelto casi vacía, sin que se hayan emitido datos oficiales precisos que determinen su destino.
Según lo informado por el Wall Street Journal, funcionarios estadounidenses han indicado que estimaciones de inteligencia sugieren que entre 15,000 y 20,000 personas han huido, incluidos miembros del grupo ISIS, lo que complica aún más el panorama de seguridad.
Bagdad toma medidas... y 5,600 familias han regresado
Por otro lado, Bagdad ha anunciado el traslado de más de 5,600 familias iraquíes desde 2021, dentro de un programa de revisión de seguridad y rehabilitación, donde han sido alojadas en el campamento de Al-Jad'ah en la provincia de Nínive, bajo la supervisión de entidades gubernamentales y de seguridad especializadas.
Los investigadores consideran que Irak ha adquirido experiencia institucional en la gestión de este tema, mientras que Damasco asume la mayor carga tras hacerse cargo del campamento, especialmente ante desafíos de seguridad y administrativos entrelazados.
El tema de los extranjeros... el nudo más complicado
La cuestión de las familias extranjeras sigue siendo la más compleja, ya que la mayoría de los países se niega a recuperar a sus ciudadanos por razones legales y de seguridad. Con el desmantelamiento del campamento, estos ya no están bajo un régimen de detención central que facilite su monitoreo, lo que genera preocupaciones sobre un vacío de seguridad o la reconfiguración de redes extremistas.
En medio de esta incertidumbre, aumentan las llamadas a una coordinación iraquí-siria bajo supervisión internacional, que garantice el intercambio de información y la unificación de criterios de revisión y seguimiento, evitando cualquier brecha que pueda ser explotada en el futuro.