Después de 5 años tras las rejas.. los hutíes liberan a la modelo yemení Intisar Al-Hamadi

El grupo hutí en Yemen ha liberado a la modelo Intisar Al-Hamadi, después de haber pasado casi cinco años en prisión, según confirmaron su abogado y una fuente de seguridad a la agencia de noticias AFP, la noche del sábado.
Al-Hamadi, de 23 años, fue arrestada el 20 de febrero de 2021 en la capital Saná mientras se dirigía a una sesión de fotos con una de sus amigas, antes de ser condenada por cargos relacionados con "la prostitución" y "el consumo de drogas" — acusaciones que organizaciones de derechos humanos han calificado de fabricadas y que representan una violación de la libertad de las mujeres en las áreas controladas por los hutíes.
Su abogado Khaled Al-Kamal declaró a "AFP": "Intisar Al-Hamadi fue liberada anoche, y ahora está en su casa después de una larga sufrimiento en la prisión".
Sufrimiento físico y intentos de suicidio
Al-Kamal señaló que su cliente había estado sufriendo un grave deterioro de salud durante su detención, debido a lo que describió como "injusticia y trato cruel", destacando que Al-Hamadi intentó suicidarse en 2021 debido a las duras condiciones que enfrentó en prisión, según confirmaron informes de derechos humanos internacionales.
De modelo ambiciosa a un caso de interés público
Intisar Al-Hamadi nació de un padre yemení y una madre etíope, y se hizo famosa antes de su arresto a través de sesiones de fotos para diseñadores de moda locales, compartiendo sus imágenes en sus cuentas de "Instagram" y "Facebook", donde tiene miles de seguidores.
En sus fotos, aparecía con ropa yemení tradicional o moda contemporánea, a veces usando un hiyab y otras veces sin él — lo que la convirtió en un símbolo de la audacia femenina en una sociedad conservadora donde los hutíes imponen estrictas restricciones a la libertad de las mujeres.
Aumento de restricciones sobre las mujeres
El caso de Al-Hamadi se produce en un contexto de creciente restricción sobre las mujeres en las áreas bajo control de los hutíes, donde el grupo prohíbe a las mujeres moverse o trabajar sin el permiso de un tutor, y también impone estrictas restricciones sobre la apariencia y las actividades públicas.
Los activistas consideran que la liberación de Al-Hamadi es un paso positivo, pero no compensa los años de injusticia y sufrimiento que ha vivido en prisión, pidiendo la liberación de todas las mujeres detenidas por razones similares.