Datos recientes muestran que las inversiones de los países de la Unión Europea en el sector de defensa han aumentado en un 300% durante los últimos diez años, alcanzando aproximadamente 130 mil millones de euros el año pasado, lo que indica un cambio notable en las prioridades de gasto.
Este aumento se produce en un contexto de creciente amenazas de seguridad en Europa y sus alrededores, especialmente la guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas globales, lo que ha llevado a muchos gobiernos a fortalecer sus capacidades militares y acelerar los programas de modernización.
Este desarrollo plantea preguntas sobre si la transformación defensiva es una respuesta circunstancial a los desafíos actuales, o si representa el inicio de una nueva fase que podría ver una carrera armamentista a largo plazo dentro del continente europeo.