Unos días antes del inicio de la tercera ronda de conversaciones entre Irán y Estados Unidos, el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hizo una propuesta llamativa que podría cambiar el rumbo del dossier nuclear iraní.
En una entrevista en el podcast "The Free Press", Rubio dijo que la administración del presidente Donald Trump está dispuesta a permitir que Teherán posea un programa nuclear civil, con una condición: que dependa completamente de combustible nuclear importado.
El objetivo de esta propuesta, según explicó Rubio, es encontrar un término medio que impida a Irán desarrollar armas nucleares, sin privarla de su derecho a utilizar la energía nuclear con fines pacíficos.
Agregó que Irán puede operar sus reactores, pero el enriquecimiento de uranio en su territorio debe detenerse por completo.
De esta manera, se le cierra el camino para fabricar una bomba nuclear.
Rubio no ocultó que el camino hacia un acuerdo sigue siendo largo, diciendo que su país está "muy lejos de cualquier entendimiento" con Teherán, pero prefiere llegar a una solución pacífica en lugar de opciones militares.
Por otro lado, Irán sigue firme en su postura, rechazando renunciar a su derecho al enriquecimiento de uranio y afirmando que su programa está destinado únicamente a la producción de energía, no a la fabricación de armas.
Las discrepancias no se limitan a estas declaraciones, ya que el asesor de seguridad nacional de EE. UU., Mike Pompeo, insistió el mes pasado en la necesidad de que Irán acuerde un "desmantelamiento completo" de su programa nuclear.
Mientras tanto, el enviado de Trump al Medio Oriente, Steve Witkoff, se mostró más flexible, sugiriendo la posibilidad de aceptar un nivel de enriquecimiento que no supere el 3.67%, el mismo porcentaje establecido en el acuerdo nuclear de 2015.
Cabe recordar que Trump se retiró de este acuerdo en 2018 y volvió a imponer duras sanciones a Irán, a pesar de su cumplimiento durante un año completo después de la retirada estadounidense.
En ese momento, consideró que el acuerdo era "catastrófico" y no logró contener las ambiciones nucleares de Teherán.
Pero la situación hoy es diferente. Según los últimos informes del Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán posee 274.8 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60%, un número cercano al 90% necesario para fabricar armas nucleares, lo que aumenta las preocupaciones de la comunidad internacional.
La propuesta estadounidense parece ser una nueva prueba para la intención de Irán, ya sea que elija el camino de la calma y acepte un programa nuclear limitado bajo estricta supervisión, o mantenga la escalada, con los riesgos y consecuencias que ello conlleva.