Varias regiones de Ucrania vivieron una noche violenta de escalada militar, con explosiones fuertes en las provincias de Dnipropetrovsk, Sumy y Poltava, lo que resultó en graves daños a la infraestructura crítica y cortes de electricidad en amplias áreas, según informaron fuentes locales oficiales.
En la provincia de Dnipropetrovsk, el periódico "Obschestvennoye" informó sobre explosiones esta mañana del miércoles, sin detalles precisos sobre la magnitud de los daños o las pérdidas.
En la provincia de Sumy, el jefe de la administración regional, Oleg Grigorov, anunció a través de su canal en "Telegram" que una serie de explosiones durante la noche anterior causaron daños significativos a varias instalaciones de infraestructura, además de cortes de electricidad en partes de la provincia.
Grigorov agregó que "los servicios de emergencia están actualmente trabajando para contener la situación y restaurar los servicios básicos".
En la provincia de Poltava, se desató un gran incendio en una instalación del sector energético tras una serie de explosiones violentas.
El jefe de la administración regional, Vladimir Kogut, explicó que el incendio destruyó el edificio administrativo de la institución y varios vehículos y equipos vitales, además de causar cortes de electricidad en numerosas casas.
Confirmó que posteriormente se extinguió el incendio y se restableció la electricidad.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa ruso anunció una escalada en el territorio ruso, afirmando que sus sistemas de defensa aérea destruyeron 26 drones ucranianos durante la noche anterior, en el espacio aéreo de las provincias de Rostov (15 drones), Oriol (4), Belgorod (3), y dos drones en cada una de Bryansk y Kursk.
Moscú consideró este ataque como parte de los intentos de Kiev de "desestabilizar la seguridad en el interior ruso".
En el ámbito diplomático, las perspectivas de una solución política siguen siendo distantes, a pesar de los múltiples intentos internacionales.
Rusia y Ucrania llevaron a cabo las primeras conversaciones directas desde 2022 en Estambul a principios de este año, que resultaron en acuerdos limitados sobre cuestiones humanitarias, como el intercambio de prisioneros y cuerpos, sin lograr ningún avance político significativo.
Los recientes esfuerzos estadounidenses liderados por el presidente Donald Trump tampoco produjeron resultados concretos, a pesar de la celebración de dos cumbres en agosto, la primera con el presidente ruso Vladimir Putin en Alaska, y la segunda con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y líderes europeos en Washington.
Moscú continúa imponiendo condiciones estrictas para poner fin a la guerra, siendo la más destacada el abandono por parte de Kiev de la idea de unirse a la OTAN, y la cesión de territorios que Rusia considera dentro de sus "zonas de seguridad".
A su vez, Ucrania rechaza categóricamente estas demandas, describiéndolas como contrarias a la constitución y una amenaza a su soberanía nacional.
El Kremlin, en declaraciones recientes, afirmó que rechaza cualquier encuentro directo entre Putin y Zelensky a menos que sea precedido por acuerdos concretos a un nivel inferior, y descartó categóricamente la celebración de negociaciones en Europa, describiendo a los países de la Unión Europea como "no neutrales" en este conflicto.