En una escena que resume la sufrimiento de un pueblo que vive entre las garras de la guerra y los desastres naturales, la ciudad de Al-Fasher, la más grande de la región de Darfur en el oeste de Sudán, sigue soportando el peso del bombardeo y el asedio.
La Red de Médicos de Sudán ha informado sobre la muerte de 24 civiles y la lesión de 55 más, entre ellos cinco mujeres, como resultado de un intenso bombardeo de artillería llevado a cabo por las Fuerzas de Apoyo Rápido el miércoles pasado, que tuvo como objetivo el mercado central y el barrio de Awlad Al-Rif en el centro de la ciudad.
Por su parte, la Coordinadora de Comités de Resistencia en Al-Fasher ha confirmado que la ciudad está siendo bombardeada diariamente con una lluvia de proyectiles que caen sobre los mercados y las áreas residenciales, causando decenas de muertos y heridos, en medio de una situación humanitaria catastrófica caracterizada por la falta de alimentos y medicinas, y un colapso casi total del sistema de salud.
En este contexto, una fuente militar reveló que las Fuerzas de Apoyo Rápido dependen principalmente de un intenso bombardeo de artillería, que comienza desde la mañana temprano y continúa hasta la tarde, confirmando que cada ola de bombardeo incluye cientos de proyectiles, lo que lleva a más víctimas civiles en cada ocasión.
En el otro frente de la tragedia, los estados de Nilo Azul y Kassala en el norte y este de Sudán están experimentando fuertes lluvias y torrentes, que han causado pérdidas devastadoras en vidas y propiedades en los últimos días.
En el estado de Nilo Azul, las autoridades han informado sobre la muerte de 7 personas y la caída de varios heridos, además del colapso de decenas de casas y daños a las instalaciones públicas en las localidades de Al-Damer, Shendi, Atbara y Al-Zeidab.
El gobierno ha confirmado que la sala de emergencias de campo, presidida por el gobernador, está trabajando para evaluar los daños y proporcionar asistencia urgente a los afectados.
En el estado de Kassala, el nivel del río Gash ha continuado aumentando de manera preocupante, lo que ha llevado al aislamiento de aldeas enteras al norte de la ciudad, siendo la zona de Tandalay la más afectada, que se ha vuelto completamente aislada, y sus habitantes dependen de pequeñas embarcaciones para cruzar las aguas de la inundación y acceder a los servicios básicos.
Según estimaciones preliminares, alrededor de 1000 familias siguen atrapadas debido a las inundaciones, mientras que un avión de ayuda fue enviado desde el Consejo Soberano el pasado domingo para contribuir a los esfuerzos de rescate y emergencia.
Estas catástrofes humanitarias ocurren en medio de la continua guerra feroz entre el ejército sudanés liderado por Abdel Fattah al-Burhan y las Fuerzas de Apoyo Rápido lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo (Hemeti), que estalló en abril de 2023.
Ha resultado en la muerte de decenas de miles y el desplazamiento de más de 13 millones de personas dentro y fuera de Sudán, en una de las peores crisis humanitarias del mundo.
En este contexto, las Naciones Unidas han advertido sobre el empeoramiento de la situación alimentaria, señalando que 17 áreas sudanesas, que incluyen partes de Darfur, las Montañas Nuba, Jartum y Al-Jazira, están en riesgo de hambruna, lo que presagia una catástrofe humanitaria más amplia si no se realizan esfuerzos de ayuda internacional urgentes.
Sudán hoy se encuentra al borde del abismo, sumido en sangre y agua, en medio de la ausencia de soluciones políticas urgentes que pongan fin a la guerra y detengan el sufrimiento de su pueblo.