Tras las explosiones en el puerto de Rajaee en Bandar Abbas, el diputado en el parlamento iraní, Mohammad Saraj, hizo declaraciones contundentes, señalando que el incidente "de ninguna manera fue accidental", acusando a Israel de estar involucrado.
Destacó que la simultaneidad de las explosiones en cuatro sitios diferentes indica la colocación previa de explosivos dentro de los contenedores, ya sea en el país de origen o durante el transporte, descartando por completo la posibilidad de una ignición química accidental.
Saraj añadió que la tecnología utilizada en la detonación podría ser muy avanzada, sugiriendo el uso de satélites o temporizadores controlados a distancia para sincronizar las explosiones con precisión.
Mencionó que el enemigo ya ha probado este método, refiriéndose a la explosión en el puerto de Beirut, y afirmó que el objetivo es obstaculizar las relaciones internacionales de Irán, especialmente en medio de las negociaciones en curso con Estados Unidos.
Afirmó que, a pesar de la gravedad del incidente, no afectará la voluntad del pueblo iraní, enfatizando que "el espíritu de resistencia" no se quebrará, recordando la presunta "infiltración de elementos activos de Irán dentro del ente israelí", en referencia al reciente arresto de un ministro israelí por espionaje a favor de Teherán.
El presidente iraní, Masoud Bazkian, visitó el sitio de la explosión para presentar sus condolencias a las familias de las víctimas, declarando luto nacional y asegurando que el gobierno tomará todas las medidas necesarias para investigar el incidente y apoyar a los afectados.