Putin condiciona la preparación previa para la reunión con Zelensky... y la solución política sigue siendo un objetivo lejano

El portavoz oficial del Kremlin, Dmitry Peskov, reiteró la posición rusa que vincula cualquier reunión entre los presidentes Putin y Zelensky con la preparación previa a nivel de expertos. Peskov afirmó que Putin "no descarta la posibilidad de celebrar tal reunión", pero enfatizó que "cualquier encuentro de alto nivel debe ser bien preparado".
Esta posición, que se ha repetido en los últimos meses, es interpretada por algunos observadores como un intento de dilación por parte de Moscú, especialmente en medio del continuo avance de las fuerzas rusas en el terreno. Mientras que Moscú lo ve como un enfoque diplomático tradicional que garantiza que no se celebre una cumbre sin garantías previas.
Las declaraciones de Peskov se produjeron tras la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo ruso en Alaska a mediados de agosto. Trump después de esa reunión generó optimismo sobre la posibilidad de un encuentro entre Putin y Zelensky, antes de que los optimistas se desilusionaran tras la revelación del enviado estadounidense Steve Witkoff sobre la "decepción" estadounidense con los resultados del encuentro.
Es notable que la parte rusa negó categóricamente que el tema de la reunión ruso-ucraniana se hubiera discutido en la reunión de Alaska, lo que indica una brecha en las narrativas entre Washington y Moscú.
Las condiciones anunciadas por ambas partes siguen siendo bastante distantes. Rusia insiste en que Ucrania renuncie a unirse a la OTAN y ceda las áreas en disputa en el este de Ucrania y elimine cualquier amenaza militar ucraniana o presencia de fuerzas occidentales. Por su parte, Ucrania se aferra a la soberanía total sobre todo su territorio.
En medio de la continuación de los combates y el aumento de las pérdidas humanas y materiales, parece que ambas partes creen que aún es temprano para ceder en sus condiciones fundamentales. Mientras Rusia continúa sus operaciones militares en un intento de controlar más territorio, Ucrania confía en el apoyo occidental para fortalecer su posición negociadora.
Los esfuerzos estadounidenses para lograr un alto el fuego y celebrar una cumbre parecen estar determinados por una ecuación difícil: ¿cómo se pueden conciliar condiciones contradictorias en un momento en que el equilibrio de poder militar sigue siendo decisivo para determinar los resultados de cualquier negociación política?
¿Y será la preparación requerida para la cumbre un puente para alcanzar una solución política, o simplemente un medio para ganar tiempo y cambiar las realidades sobre el terreno? La respuesta quizás se encuentre más en los campos de batalla que en las oficinas de los diplomáticos.