Cerca de cincuenta jefes de estado y de gobierno se reunirán este domingo en la ciudad de Niza, en el sur de Francia, para asistir a la "Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos", convocada por el presidente francés Emmanuel Macron para movilizar esfuerzos internacionales en la protección de los océanos.
La conferencia se lleva a cabo en medio de la ausencia de los Estados Unidos, que poseen la mayor extensión marítima en el mundo.
Las actividades comienzan con una exhibición marítima festiva en conmemoración del Día Mundial de los Océanos, antes de que comiencen las discusiones oficiales el lunes, centradas en la minería en el lecho marino, el tratado internacional para combatir la contaminación plástica y la regulación de la pesca excesiva.
Macron lamenta la ausencia de Washington, especialmente después de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump en abril pasado de abrir la minería en aguas internacionales en el Océano Pacífico, pasando por alto la autoridad de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, que no ha sido ratificada por los Estados Unidos.
Los países reconocen en el borrador de la declaración final que el progreso en la protección de los océanos "no está a la altura de la velocidad o el alcance requeridos", en medio de olas de calor sin precedentes que amenazan los ecosistemas marinos.
Francia busca hacer de la conferencia un punto de inflexión similar al Acuerdo de París de 2015 sobre el clima, donde Macron respalda el tratado para proteger los altos mares firmado por 115 países, pero que aún no ha entrado en vigor debido a la falta de ratificaciones.
París también está trabajando en ampliar una alianza de 33 países para congelar la minería marina y promover un tratado para combatir la contaminación plástica, además de acuerdos contra la pesca ilegal y excesiva.
Los océanos cubren el 70.8% de la superficie terrestre, pero sufren una gran falta de financiamiento en comparación con los objetivos de desarrollo sostenible.
En un paso concreto, Francia ha impuesto restricciones a la pesca de arrastre en áreas protegidas, con reacciones mixtas de organizaciones ambientales que van desde la bienvenida hasta críticas por la debilidad de las medidas.
Las medidas de seguridad se refuerzan en Niza con miles de policías y gendarmes desplegados, y la conferencia culmina con una cena oficial en el Palacio de Niza, donde se servirán platos de verduras de temporada y pescado mediterráneo.
La conferencia de Niza sigue siendo un hito importante para abordar la crisis de la contaminación y el deterioro marino, en medio de desafíos internacionales y una urgente necesidad de salvar los "pulmones de la Tierra" antes de que sea demasiado tarde.