Hoy martes comienza en la ciudad suiza de Ginebra una nueva ronda de conversaciones nucleares entre Irán y los países de la troika europea (Francia, Alemania y Reino Unido), a nivel de viceministros de exteriores, en un último intento por salvar el acuerdo nuclear estancado.
Esta ronda se produce tras un aumento de la tensión entre ambas partes, ya que los países europeos han amenazado repetidamente con activar la "mecanismo de gatillo" que permite restablecer las sanciones internacionales sobre Irán, si Teherán no reanuda las negociaciones de manera seria.
Por su parte, Irán rechaza estas amenazas y reafirma su derecho innegociable a enriquecer uranio.
Antes del inicio de las conversaciones, el escenario político fue testigo de un intercambio de declaraciones incendiarias. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Ismail Baqai, declaró que "la amenaza de los europeos de activar el mecanismo de gatillo no será útil", advirtiendo que "todos los escenarios están sobre la mesa", y señalando que "las circunstancias cambiarán completamente si los europeos insisten en esta decisión errónea", según sus palabras.
Baqai añadió que el papel de Europa en el expediente nuclear iraní ya no es constructivo como antes, sino que se ha convertido en un papel "destructivo", en sus propias palabras, criticando fuertemente la posición de la troika europea.
Por otro lado, una fuente diplomática francesa de alto nivel que participa en las negociaciones de Ginebra describió esta ronda como "las negociaciones de la última oportunidad para Irán", afirmando que activar el mecanismo de gatillo y restablecer las sanciones ya no requiere el consenso de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, lo que abre la puerta a pasos unilaterales por parte de los europeos.
El diplomático francés añadió: "la ventana disponible para Irán se está cerrando rápidamente, y nada impide ahora restablecer todas las sanciones que habían sido levantadas hace más de diez años".
Estas negociaciones se producen en un momento sensible en la región, donde la comunidad internacional espera los resultados de esta ronda que podría determinar el futuro del programa nuclear iraní y el destino del acuerdo firmado en 2015, que se estancó tras la retirada de Washington en 2018.
Los observadores consideran que las posibilidades de llegar a un entendimiento parecen escasas en medio de la escalada mutua, lo que aumenta las probabilidades de un regreso de las sanciones internacionales y la tensión política y de seguridad en la región.