Las investigaciones egipcias revelaron detalles impactantes sobre una de las mayores estafas electrónicas que sacudió las calles egipcias en los últimos días, donde la plataforma FBC atrajo a cientos de víctimas con la promesa de inversiones rentables antes de desaparecer con su dinero en una estafa elaborada.
La historia comenzó cuando 310 egipcios presentaron denuncias formales contra los responsables de la aplicación FBC, acusándolos de engañarlos haciéndoles creer en la posibilidad de invertir su dinero a cambio de ganancias rápidas.
Los afectados depositaron su dinero, pero se sorprendieron más tarde al descubrir que sus cuentas, que superaban los 8 millones de libras egipcias (alrededor de 160 mil dólares estadounidenses), se habían congelado antes de que la aplicación se cerrara por completo.
Tras la desaparición del dinero de los usuarios, los responsables de la plataforma afirmaron que habían sido víctimas de un ataque cibernético que los obligó a suspender sus operaciones, alegando que habían informado al Centro Nacional de Preparación para Emergencias Informáticas y Redes, lo cual fue negado por completo por la institución.
Mientras tanto, las autoridades lograron identificar a varios implicados y acceder a los números de monederos digitales a los que se transfirieron los fondos.
La fiscalía ordenó revisar los videos promocionales de la plataforma que se difundieron en redes sociales para perseguir a los involucrados.
En un nuevo desarrollo, las autoridades detuvieron a 12 egipcios, además de un chino y un japonés, incluidos cuatro que aparecieron en los videos promocionales de la plataforma.
Se emitió una orden de detención preventiva de cuatro días para los acusados, con la retención de sus fondos y la inspección de los dispositivos incautados.
Las investigaciones revelaron que la plataforma era solo una fachada para una estafa masiva, logrando robar cerca de 2 millones de libras a los usuarios bajo el pretexto de invertir en software y marketing digital.
La sorpresa fue que esta operación no era solo local, sino que estaba dirigida por tres extranjeros presentes en Egipto, vinculados a una red internacional especializada en estafas electrónicas.
Estos individuos contrataron a 11 egipcios para establecer una empresa ficticia en El Cairo, cuya tarea era promocionar la plataforma a través de redes sociales y WhatsApp a cambio de comisiones financieras.
También proporcionaron líneas telefónicas registradas con datos falsos para activar monederos electrónicos, utilizados para recibir y transferir el dinero robado sin dejar un rastro claro.
Esta no fue la primera operación de este tipo, ya que las autoridades egipcias habían advertido repetidamente a los ciudadanos sobre el trato con aplicaciones desconocidas que se transmiten en línea, prometiendo ganancias rápidas.
A pesar de las advertencias, muchos cayeron en la trampa y se encontraron con una dura realidad: ¡su dinero se esfumó y la plataforma desapareció!