El presidente estadounidense Donald Trump preside hoy miércoles 27 de agosto una reunión amplia en la Casa Blanca para discutir el futuro de la Franja de Gaza, en un paso que los funcionarios han descrito como parte de un "plan muy integral" para el día siguiente al final de la guerra que ha durado casi dos años entre Israel y Hamas.
El enviado especial estadounidense Steve Witkoff declaró en una entrevista a la cadena "Fox News" que la reunión será "importante" y se llevará a cabo bajo la presidencia personal de Trump, sin revelar detalles específicos.
Witkoff añadió: "Estamos trabajando en un plan muy integral para el día siguiente al final de la guerra en Gaza, que se presentará hoy en la Casa Blanca. La gente verá cuán poderoso es y cuán buenas son sus intenciones".
Esta reunión se produce tras el final de la guerra que estalló el 7 de octubre de 2023, después de un ataque sorpresa llevado a cabo por Hamas contra Israel, que resultó en la muerte de 1219 personas, la mayoría civiles, según datos oficiales israelíes transmitidos por la agencia France Presse.
Desde entonces, Israel ha llevado a cabo operaciones militares intensas en la Franja de Gaza, que han resultado en la muerte de al menos 62,819 personas, la mayoría civiles, según las últimas estadísticas emitidas por el Ministerio de Salud de Hamas.
La guerra ha dejado una devastación amplia en la franja palestina sitiada, y ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes para sus más de dos millones de habitantes.
El 22 de agosto de este año, las Naciones Unidas declararon oficialmente el estado de hambruna en Gaza, señalando que alrededor de 500,000 personas sufren de hambre a niveles "catastróficos", según un informe de expertos de la ONU. Sin embargo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu calificó el informe de la ONU como "una mentira descarada".
Trump había causado un revuelo internacional a principios de este año cuando propuso una controvertida idea de que Estados Unidos asumiera el control de la Franja de Gaza después del final de la guerra, evacuando a su población de dos millones de personas, y luego transformando la franja en "la Riviera del Medio Oriente" mediante la eliminación de escombros y bombas sin explotar, convirtiéndola en un lujoso destino turístico.
Esta propuesta fue elogiada por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, mientras que recibió críticas generalizadas de varios países árabes y europeos, que la consideraron una violación del derecho internacional y un desprecio a los derechos palestinos.
La comunidad internacional espera los resultados de esta reunión en la Casa Blanca, en medio de muchas preguntas sobre las características del nuevo plan estadounidense, su viabilidad y cómo se implementará en medio de la devastación masiva, la división política y las complejidades regionales e internacionales que rodean la cuestión palestina.