Bill Owens, el veterano productor del famoso programa "60 Minutes", anunció su renuncia en medio de una tormenta de controversias y ataques políticos, sacudiendo los pasillos de la red de noticias CBS.
La decisión llegó después de meses de presiones, en medio de un feroz conflicto legal con el presidente estadounidense Donald Trump, quien acusó al programa de manipular una entrevista realizada con su rival demócrata, la vicepresidenta Kamala Harris.
"60 Minutes", uno de los programas de noticias más antiguos y famosos de Estados Unidos desde su inicio en 1968, se ha visto recientemente en medio de la tormenta, luego de que Trump presentara una demanda en octubre de 2024, exigiendo una compensación masiva de 20 mil millones de dólares.
El presidente republicano consideró que el programa actuó de manera injusta en la presentación de la entrevista con Harris, mientras que la red CBS negó rotundamente las acusaciones y continuó transmitiendo investigaciones críticas sobre la administración de Trump desde su regreso a la Casa Blanca.
Owens, quien ocupó su cargo durante años y es uno de los rostros periodísticos más destacados de la red, explicó en una carta de despedida enviada a su equipo que ya no podía dirigir el programa con la libertad a la que estaba acostumbrado, señalando que la independencia editorial que siempre defendió estaba amenazada. Dijo:
"He defendido este programa con todo lo que tengo, pero ha llegado el momento de retirarme para que pueda avanzar".
La disputa no se limitó solo al ataque mediático, sino que se extendió a la política y la economía.
La empresa Paramount, propietaria de CBS News, actualmente busca fusionarse con Skydance, un paso que requiere la aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones, presidida por Brendan Carr, uno de los cercanos a Trump, lo que complica aún más el conflicto y la intrincación.
Las reacciones fueron intensas, Trump pidió abiertamente la cancelación del programa, mientras que su asesor Elon Musk llegó a exigir la prisión del equipo de "60 Minutes".
En medio de especulaciones sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo legal entre las partes, Owens se comprometió a no disculparse, reafirmando su adhesión a los principios del periodismo independiente.
El programa, que sigue siendo seguido por casi 10 millones de espectadores semanalmente, se encuentra hoy en una encrucijada, entre mantener su credibilidad histórica y enfrentar desafíos políticos nunca antes vistos de esta manera.