El embajador iraní abandona Sídney tras ser expulsado en medio de acusaciones de ataques antisemitas

El gobierno australiano había otorgado a Sadeghi un plazo de 72 horas para abandonar el país, en la primera medida de este tipo contra un embajador desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que a otros tres diplomáticos de la embajada iraní se les dio siete días para salir del país.
La decisión se tomó tras informes de inteligencia recibidos por el primer ministro Anthony Albanese, que indicaban la existencia de pruebas sobre la transferencia de fondos de entidades vinculadas a la Guardia Revolucionaria Iraní a elementos criminales en el extranjero, sospechosos de estar relacionados con dos ataques a una sinagoga y un restaurante kosher.
En una declaración hecha desde el aeropuerto de Sídney, Sadeghi negó las acusaciones y las describió como "afirmaciones falsas y calumnias", asegurando que su país no tiene relación con estos eventos. Anteriormente, el embajador se presentó ante su residencia en Canberra despidiéndose de los periodistas con las palabras: "Amo al pueblo australiano... Adiós".
En este contexto, el gobierno australiano anunció su intención de clasificar a la Guardia Revolucionaria Iraní como una organización terrorista, uniéndose así a Estados Unidos y Canadá, que ya habían tomado esta medida.