La "Cumbre de Bagdad" llama a detener la guerra en Gaza y apoyar soluciones políticas en la región.

Al concluir la Cumbre Árabe Ordinaria número 34, los líderes árabes aprobaron la "Declaración de Bagdad", que incluye posturas unificadas sobre asuntos árabes urgentes, con un enfoque especial en la cuestión palestina y las crisis regionales. La declaración se dividió en tres secciones principales: decisiones de la cumbre árabe, resultados de la cumbre de desarrollo y 15 iniciativas iraquíes.
Palestina en el centro de la declaración
La declaración reafirmó la "centralidad de la cuestión palestina", instando a "detener de inmediato la guerra en Gaza y cesar todas las acciones hostiles que aumentan el sufrimiento de los civiles inocentes". Hizo un llamado a la comunidad internacional, especialmente a los países influyentes, a "asumir sus responsabilidades éticas y legales para garantizar la entrada de ayuda humanitaria sin obstáculos".
La declaración también solicitó apoyo para el "Plan Árabe-Islámico Conjunto" para la reconstrucción de Gaza, aprobado en la cumbre árabe de emergencia en El Cairo y la cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Cooperación Islámica en Yeda. Acogió con satisfacción las iniciativas árabes para establecer un fondo de reconstrucción de Gaza, haciendo hincapié en la importancia de abrir los pasos fronterizos para la ayuda.
En un contexto relacionado, la declaración acogió con beneplácito la formación de un "Grupo de Trabajo de Membresía Abierta" en colaboración con las Naciones Unidas para cuidar de los huérfanos de Gaza, que ascienden a unos 40,000 niños, rechazando "cualquier forma de desplazamiento forzado del pueblo palestino". También llamó a una conferencia internacional de paz basada en la iniciativa del presidente palestino Mahmoud Abbas, enfatizando la necesidad de implementar la "solución de dos estados" y desplegar fuerzas internacionales de protección.
Siria, Yemen y Líbano: soluciones políticas y apoyo a la unidad
La declaración enfatizó el apoyo al "diálogo nacional integral" en Siria con la participación de todas las facciones del pueblo, destacando la importancia de "respetar la diversidad y la paz comunitaria". Celebró el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra Siria y el compromiso de Irak de albergar la conferencia de diálogo.
En cuanto a Yemen, la declaración subrayó el apoyo a la unidad y soberanía del país, alentando el diálogo interno para poner fin a la guerra. En Libia, llamó a la "retirada de todas las fuerzas extranjeras y mercenarias" y a continuar el proceso político.
Solidaridad árabe y seguridad hídrica
La declaración reafirmó el apoyo al Líbano frente a los desafíos de seguridad y económicos, rechazando las agresiones a su soberanía. También respaldó la unidad de Somalia y enfatizó los derechos hídricos de los países árabes, especialmente Egipto, Sudán, Siria e Irak.